Medellín, Capital Mundial del Libro 2027: cuando una ciudad convierte las bibliotecas en política pública

La UNESCO designó a Medellín como Capital Mundial del Libro 2027 el 16 de marzo de 2026.
La noticia importa más allá del reconocimiento simbólico: confirma que, en América Latina, las bibliotecas, las librerías y la lectura también pueden ser una estrategia de ciudad.
Qué pasó
La UNESCO anunció el 16 de marzo de 2026 que Medellín será la Capital Mundial del Libro 2027, tras la recomendación del comité asesor integrado por representantes del mundo editorial, librero y bibliotecario. El año oficial del título comenzará el 23 de abril de 2027, en el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor.
La organización internacional explicó que la ciudad fue reconocida por su compromiso con la promoción del libro y la lectura, así como por su capacidad para sostener iniciativas culturales de gran escala. En su comunicado, la UNESCO destacó que Medellín registró un aumento del 542 % en el número de librerías a lo largo de las últimas siete décadas, que encabeza el índice nacional de lectura de Colombia y que cuenta con más de 110 librerías y 25 bibliotecas.
La Alcaldía de Medellín presentó la designación como el resultado de una candidatura impulsada desde 2024 y subrayó que la propuesta se articuló en torno al lema “Leer es respirar y respirar es leer”, con cinco pilares: lectura infantil, acceso a la lectura, comprensión lectora, sostenibilidad de la cadena del libro y creación literaria.
Por qué importa
La noticia no debería leerse solo como una medalla cultural. El mayor interés de la designación está en que Medellín vuelve visible una idea de política pública del libro que combina bibliotecas, librerías, programación cultural y transformación urbana. La propia UNESCO presentó a la ciudad como un referente internacional de cambio urbano y cultural, donde los libros y las bibliotecas han contribuido a la paz, la cohesión social y la reconciliación.
Ese enfoque tiene un peso especial en una región donde muchas veces la conversación sobre el libro queda reducida a ferias, premios o cifras de ventas. En el caso de Medellín, el reconocimiento apunta a otra escala: la del libro como infraestructura cívica. IFLA, que integra el comité asesor de la Capital Mundial del Libro, remarcó que las candidaturas exitosas suelen surgir de la colaboración entre gobiernos locales, bibliotecas, editoriales, librerías y escritores, y señaló que la experiencia de Medellín encaja de lleno en ese modelo.
Contexto
Uno de los elementos más fuertes del relato institucional de Medellín es el papel de sus bibliotecas en barrios populares y en zonas marcadas por la violencia del pasado. IFLA destacó de forma explícita el desarrollo de los Parques Biblioteca en sectores menos favorecidos de la ciudad y sostuvo que esos espacios han ayudado a fortalecer la cohesión social y a reparar daños asociados al conflicto y al narcotráfico. La UNESCO, por su parte, señaló que varias bibliotecas de Medellín fueron transformadas a partir de antiguas cárceles y dependencias policiales, un dato que refuerza la idea de cambio simbólico y material del espacio urbano.
La candidatura llega, además, en un año cargado de simbolismo local. Según la Alcaldía, 2026 marca las dos décadas del Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín, que hoy tiene más de 25 sedes en el territorio y recibió 4.712.605 visitantes en 2025. Esa red no se presenta solo como un conjunto de edificios, sino como una plataforma activa de programación y servicios para públicos diversos. El sitio oficial del sistema muestra actividades para infancia, jóvenes, adultos y adultos mayores, además de talleres, clubes de lectura y laboratorios durante abril de 2026.
Hay un matiz estadístico que conviene mencionar con claridad. Mientras la UNESCO habla de 25 bibliotecas, la Alcaldía utiliza la fórmula “más de 25 sedes” para referirse al sistema. No necesariamente se trata de una contradicción, sino de dos criterios de conteo distintos: uno más restringido a bibliotecas, otro más amplio para el conjunto de espacios y equipamientos públicos vinculados a la red.
La designación también tiene una lectura nacional y regional. La Cámara Colombiana del Libro recordó que Medellín será la segunda ciudad colombiana en recibir este título, después de Bogotá en 2007, y que Colombia se convierte así en el primer país con dos ciudades reconocidas como Capital Mundial del Libro. IFLA añadió otro dato de contexto: Medellín será apenas la quinta ciudad de América Latina y el Caribe en asumir este papel desde que la iniciativa comenzó en 2001.
Claves rápidas
- Designación: 16 de marzo de 2026.
- Inicio del año oficial: 23 de abril de 2027.
- Red local destacada por UNESCO: más de 110 librerías y 25 bibliotecas.
- Sistema local según la Alcaldía: más de 25 sedes y 4.712.605 visitantes en 2025.
- Candidatura: lema “Leer es respirar y respirar es leer”.
- Dato regional: segunda ciudad colombiana con el título; quinta de América Latina y el Caribe.
Qué sigue
Entre 2026 y abril de 2027, Medellín deberá convertir el reconocimiento en agenda concreta. La UNESCO adelantó que el año de capitalidad servirá para fortalecer la política pública de lectura, escritura y oralidad de la ciudad. En paralelo, la Alcaldía y el sistema de bibliotecas ya están mostrando una red activa, con formación digital, laboratorios y programación cultural extendida. El desafío real será ese: que el título no funcione solo como una distinción internacional, sino como una palanca duradera para ampliar lectores, sostener librerías, fortalecer bibliotecas y consolidar una idea de ciudad donde la cultura no sea decorado, sino estructura.

Ricardo Auguste creció inmerso en la cultura y la lengua haitianas, raíces que atraviesan su sensibilidad y su forma de mirar el mundo. Aunque no tuvo formación académica formal en literatura, desde muy joven se formó de manera autodidacta leyendo a poetas haitianos e internacionales. Con el tiempo fue construyendo una voz propia, libre y experimental, donde la introspección se cruza con una conciencia social marcada. Entre sus obras destacan Songes infects (2013), Plen-Pip (2014), Kout zegwi (2015), escrita en criollo e inspirada en tradiciones populares haitianas, y Mil frases en mis brazos (2015), escrita en español y centrada en temas universales.
