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Steve el poeta
por Steve el poeta

Día del Estudiante: celebrar también es darles tiempo para leer

Este lunes 11 de mayo de 2026, Chile celebra el Día del Estudiante, una fecha que puede ir más allá del saludo escolar y abrir una pregunta necesaria: qué lugar ocupa la lectura en la vida real de niñas, niños y jóvenes.

Celebrar a los estudiantes también debería significar defender su derecho a leer, imaginar, equivocarse, conversar y construir una voz propia.

Estudiantes leen en una biblioteca escolar luminosa con mesas de estudio y estanterías al fondo.
Tabla de contenido

    Celebrar al estudiante también es escuchar su voz

    Cada 11 de mayo, Chile conmemora el Día del Alumno, fecha instituida por el Decreto 147 del Ministerio de Educación para los establecimientos de enseñanza básica y media. En el uso cotidiano, muchas comunidades educativas lo nombran también como Día del Estudiante, con actividades, actos, jornadas recreativas y saludos dentro de los colegios.

    Pero la fecha puede tener una lectura más profunda. Un estudiante no es solo alguien que rinde pruebas, responde guías o avanza de curso. También es una persona que está aprendiendo a nombrar el mundo. Y para eso necesita algo más que contenidos: necesita lenguaje, libros, conversación, bibliotecas y espacios donde su voz no sea interrumpida antes de aparecer.

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    La lectura como derecho, no como castigo escolar

    Durante años, muchos estudiantes han asociado la lectura con la obligación: controles, resúmenes, notas, listas cerradas y libros que llegan sin contexto. El problema no es que la escuela pida leer; el problema aparece cuando la lectura se convierte únicamente en evaluación.

    Leer también puede ser una forma de libertad. Un cuento puede abrir una pregunta. Un poema puede darle nombre a una emoción. Una novela puede mostrar que existen vidas distintas. Un ensayo puede enseñar a pensar contra la costumbre. Por eso, en el Día del Estudiante, la literatura no debería aparecer como adorno cultural, sino como parte del derecho a aprender con imaginación.

    La UNESCO, a partir del estudio ERCE 2019, recuerda que la lectura es clave para acceder a otras áreas del conocimiento durante la trayectoria escolar, social y laboral. El mismo documento advierte desafíos importantes en comprensión lectora en América Latina y el Caribe, especialmente en tercero y sexto grado.

    Bibliotecas escolares: el lugar donde un estudiante puede encontrarse

    Una biblioteca escolar no es solo una sala con estantes. Puede ser el lugar donde un estudiante encuentra por primera vez un libro que no le habla desde la obligación, sino desde la curiosidad. Puede ser el espacio donde descubre un cómic, una novela breve, una biografía, un poemario, una obra de teatro o un libro informativo que le permite mirar el mundo desde otra puerta.

    En Chile, las Bibliotecas Escolares CRA dependen de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación y trabajan con recursos vinculados a biblioteca, mediación lectora, catálogos, publicaciones, formación y Biblioteca Digital Escolar.

    Ese dato importa porque muestra que la lectura estudiantil no puede depender solo del esfuerzo individual. Requiere políticas, colecciones actualizadas, mediadores, docentes con tiempo y comunidades escolares que entiendan que leer no es perder clases: también es aprender.

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    Leer para aprender, pero también para imaginar otro futuro

    Los datos recientes de Chile muestran que la lectura sigue presente, aunque compite con pantallas, cansancio y falta de tiempo. La Encuesta Nacional de Participación Cultural y Comportamiento Lector 2024 informó que el 77,7% de las personas declaró leer por al menos 15 minutos con frecuencia diaria o semanal, y que el promedio de libros leídos por gusto u ocio durante los últimos 12 meses fue de 5,5.

    La misma encuesta señala que, entre jóvenes de 15 a 29 años, el 83,0% declaró leer al menos 15 minutos de forma diaria o semanal. Ese dato permite mirar al estudiante no como alguien alejado de la lectura, sino como alguien que necesita mejores caminos para encontrarse con ella.

    No basta con decir “los jóvenes no leen”. La pregunta más honesta sería otra: ¿qué les estamos ofreciendo para que leer tenga sentido?

    El estudiante no solo responde pruebas: también necesita preguntas

    Una educación sin lectura profunda corre el riesgo de formar estudiantes que responden, pero no preguntan. Y una escuela sin preguntas se empobrece. La literatura, precisamente, enseña a convivir con lo que no se resuelve de inmediato: personajes contradictorios, finales abiertos, voces incómodas, mundos posibles.

    Por eso, una celebración con sentido lector no necesita grandes discursos. Puede comenzar con gestos simples: abrir la biblioteca, regalar tiempo de lectura libre, invitar a estudiantes a recomendar libros, organizar una lectura en voz alta, armar una mesa de libros elegidos por ellos o preguntarles qué historia les habría gustado encontrar antes.

    Claves para una celebración con sentido lector

    • El Día del Estudiante se conmemora en Chile cada 11 de mayo en enseñanza básica y media.
    • Celebrar no debería limitarse a actividades recreativas: también puede abrir espacios de escucha.
    • La lectura estudiantil necesita tiempo, mediación y bibliotecas activas.
    • Leer no debe presentarse solo como obligación evaluada.
    • Los estudiantes también construyen identidad a través de libros, escritura y conversación.
    • Una biblioteca escolar viva puede ser un espacio de pertenencia, no solo de consulta.

    Qué viene: menos ceremonia, más espacios reales para leer

    Mañana, lunes 11 de mayo de 2026, muchas escuelas celebrarán a sus estudiantes. La oportunidad está en no quedarse solo en el saludo. Celebrar al estudiante también es preguntarse si tiene libros cerca, si tiene tiempo para leer sin miedo a la nota, si puede escribir lo que piensa y si alguien escucha su voz antes de corregirla.

    Una escuela que celebra a sus estudiantes debería ofrecerles algo más que una jornada distinta. Debería recordarles que leer también es una forma de crecer, de resistir, de imaginar y de decir: aquí estoy, esta es mi voz, esta es mi manera de mirar el mundo.

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