En la Rusia de 2026 ya no se persiguen solo libros: se persiguen catálogos enteros
La editorial rusa Eksmo confirmó que varios de sus empleados, incluido su director general, fueron interrogados por las autoridades por posible “propaganda LGBT” en su catálogo.
La noticia va más allá de un caso penal aislado: muestra cómo la presión del Estado se está desplazando desde títulos concretos hacia cadenas editoriales completas, con efectos directos sobre qué puede publicarse, distribuirse o siquiera conservarse en stock.

Qué pasó
La editorial Eksmo, una de las mayores de Rusia, informó el 22 de abril de 2026 que algunos de sus empleados estaban siendo interrogados por las autoridades en relación con posible “propaganda LGBT” en su catálogo. La propia empresa confirmó que entre las personas llevadas a declarar estaba su director general, Yevgeny Kapyev, junto con otros tres empleados.
El punto más delicado es que existe una discrepancia entre lo que dijeron algunos medios rusos y lo que admitió la empresa. Mientras varias coberturas hablaron de redadas, detenciones y confiscación de libros en las oficinas de Moscú, Eksmo negó que hubieran ocurrido “acciones investigativas” en su sede y aseguró que no se incautaron libros. Lo que sí reconoció fue el interrogatorio de su cúpula directiva. Esa diferencia importa, porque muestra que incluso los hechos básicos del caso siguen parcialmente disputados en el espacio público.
Según la explicación ofrecida por Eksmo, el caso se relaciona con Popcorn Books, un sello adquirido por el grupo en 2023 y ya cerrado en 2026, conocido por publicar literatura juvenil y de nuevos adultos con personajes o tramas LGBTQ+, entre ellas la exitosa novela Summer in a Pioneer’s Tie. La empresa sostiene que el expediente penal no se originó en libros publicados por la actual dirección de Eksmo, sino en títulos editados por Popcorn antes de su integración y en ejemplares que, durante el cierre del sello, no habrían quedado correctamente registrados en inventario.
Por qué importa
La relevancia de esta noticia no está solo en el interrogatorio a unos ejecutivos, sino en el tipo de control cultural que deja ver. Ya no se trata únicamente de prohibir una obra o multar a una librería por un título específico: el foco parece desplazarse hacia la responsabilidad estructural del catálogo, del archivo y de la distribución editorial. En otras palabras, el Estado no solo cuestiona qué se publica, sino también qué permanece en circulación y quién responde por ello. Esa es una lectura editorial, pero se sostiene en la escala del caso y en la forma en que las autoridades enlazan libros, inventarios y gestión empresarial.
Ese cambio de escala puede tener consecuencias duraderas para el mundo del libro. La coautora Elena Malisova, una de las responsables de Summer in a Pioneer’s Tie, dijo a Reuters que el caso es político y advirtió que este tipo de investigaciones puede empujar a las editoriales a dejar de publicar cualquier obra que siquiera insinúe algo “no permitido al 100 %”. Más allá de la formulación, el efecto probable es claro: autocensura preventiva dentro del sector.
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Contexto
El caso Eksmo no aparece en un vacío legal. En noviembre de 2023, la Corte Suprema de Rusia calificó al llamado “movimiento LGBT internacional” como organización extremista, una decisión que amplió drásticamente el riesgo legal para activistas, organizaciones y cualquiera que pudiera ser asociado públicamente con esa causa. AP y Human Rights Watch han descrito esa resolución como un punto de inflexión en la ofensiva contra los derechos y la visibilidad LGBTQ+ en Rusia.
Desde entonces, el endurecimiento no se ha quedado en organizaciones civiles. Reuters recordó que empresas privadas rusas, entre ellas canales musicales, distribuidores online de cine y editoriales, han sido sancionadas o presionadas por alojar contenido LGBTQ+. El mismo patrón aparece ahora en el sector del libro, donde la frontera entre regulación, castigo ejemplar y censura se vuelve cada vez más difusa.
Hay además un dato especialmente revelador: semanas antes de este episodio, Eksmo había dicho a la prensa rusa que estaba utilizando inteligencia artificial y otros métodos para revisar su enorme inventario, de unos 3 millones de títulos publicados desde 1990, en busca de contenido prohibido. Ese detalle resume el nuevo clima editorial mejor que cualquier consigna: una gran editorial escaneando su propio fondo con IA no para descubrir lectores, sino para evitar sanciones.
El seguimiento estatal también continúa. Este 23 de abril de 2026, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó —según TASS— que la situación en torno a Eksmo es un asunto que corresponde a las fuerzas del orden y no a la agenda presidencial. La misma cobertura estatal añadió que el caso se refiere a la distribución de Summer in a Pioneer’s Tie y What the Swallow Is Silent About. Como esa información procede de una agencia estatal y no de una resolución judicial publicada en este intercambio, conviene tomarla como versión oficial en circulación, no como cierre definitivo del caso.
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Claves rápidas
- Empresa afectada: Eksmo, una de las mayores editoriales de Rusia.
- Fecha pública del caso: 22 de abril de 2026.
- Personas interrogadas: la empresa confirmó el interrogatorio de Yevgeny Kapyev y otros tres empleados.
- Origen del expediente, según Eksmo: títulos publicados por Popcorn Books antes de su integración en 2023.
- Sello vinculado: Popcorn Books, cerrado en enero de 2026.
- Título más emblemático del caso: Summer in a Pioneer’s Tie.
- Dato de contexto: Eksmo dijo estar usando IA para revisar unos 3 millones de títulos de su inventario.
Qué sigue
Por ahora, no hay una declaración formal del Comité de Investigación que cierre el sentido jurídico del caso, y Reuters señaló que tampoco estaba claro si los directivos interrogados habían sido formalmente detenidos. Lo inmediato será ver si las autoridades presentan cargos adicionales, si el caso escala hacia prohibiciones más amplias de distribución o si termina consolidando un precedente que obligue a otras editoriales rusas a limpiar preventivamente sus catálogos.
Para una plataforma literaria, ahí está la verdadera dimensión de esta historia: no habla solo de Rusia ni solo de libros LGBTQ+, sino del punto en que la censura deja de concentrarse en obras aisladas y pasa a disciplinar ecosistemas completos de publicación. Cuando una editorial debe revisar su archivo como si fuera una zona de riesgo penal, la batalla cultural ya no se libra únicamente en la escritura: se libra en el inventario, en la distribución y en la memoria misma del catálogo. Esa última idea es una interpretación editorial apoyada en los hechos verificados del caso.

Jude Jacques es poeta, escritor y dramaturgo, con una sólida formación en gestión de empresas. Se desempeña como profesor de Electricidad en el colegio técnico Salesiano Don Bosco, donde acumula más de 15 años de experiencia formando a futuros profesionales del área eléctrica. Su trabajo combina la mirada humanista de las artes con el rigor de la educación técnica, aportando una perspectiva única tanto en el aula como en sus proyectos creativos.
