Poemas para pedir perdón a papá de su hijo
Estos poemas para pedir perdón a papá están escritos desde la voz de un hijo que reconoce que se equivocó y quiere acercarse con sinceridad. Encontrarás textos para después de una discusión, por palabras hirientes, mentiras, promesas incumplidas, orgullo o una distancia que se prolongó demasiado.

Puedes copiar el poema que mejor represente lo ocurrido y adaptarlo a tu historia. No necesitas escribir algo perfecto ni conseguir que tu padre te perdone inmediatamente. Una disculpa sincera empieza por asumir tu parte, reconocer el daño y dejar espacio para que la otra persona responda a su tiempo. Si buscas otras formas de expresar lo que sientes como hijo, puedes visitar nuestros poemas para papá de su hijo.
Cuando escribo una disculpa, intento no comenzar explicando por qué hice algo. Primero nombro aquello que hice y el daño que pudo causar. Las explicaciones pueden venir después; el perdón necesita responsabilidad antes que defensa.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Poemas para pedir perdón a papá por palabras hirientes o una discusión
Una discusión puede terminar en segundos y seguir pesando durante días. Si dijiste algo desde la rabia, faltaste al respeto o hablaste de una manera que ahora lamentas, estos poemas pueden ayudarte a comenzar la conversación.
Cuando hablaste desde el enojo
Perdón por las palabras que no debí decir
Papá, dejé que el enojo hablara antes que mi razón, y convertí unas palabras en una herida entre los dos. No quiero esconder mi error detrás de aquella discusión; lo que dije salió de mí y debo asumirlo hoy. Perdón por haberte herido, por hablarte de esa manera; ojalá mis próximos actos sean mejores que mis palabras.
Úsalo cuando: sabes exactamente qué palabras cruzaron un límite y quieres reconocerlo sin justificarte.
Hablé desde la rabia, pero las palabras fueron mías
Estaba molesto, es verdad, pero eso no cambia el hecho: fui yo quien eligió las palabras que terminaron haciéndote daño. La rabia puede explicar por qué perdí el control, pero no quiero usarla para escapar de mi error. Papá, me hago responsable. Lo siento de corazón. Quiero aprender a discutir sin convertir el enojo en agresión.
No merecías que te hablara así
Podía estar en desacuerdo, podía incluso estar dolido, pero no merecías el tono con que te he hablado. No quiero disfrazar de carácter lo que fue una falta de respeto, ni pedir que olvides rápido solo porque hoy lo lamento. Perdóname, papá. Quiero hacerlo diferente: hablar desde lo que siento sin herir a quien tengo enfrente.
Quisiera volver a aquella conversación
Quisiera volver a esa conversación no para cambiar lo que pensaba, sino para bajar la voz y cuidar mejor mis palabras. Quisiera escuchar un poco más, respirar antes de responder, recordar que estar en desacuerdo no significa dejar de querer. No puedo regresar a ese momento, pero sí aprender de él. Perdóname por cómo te hablé, papá, quiero hacerlo mejor esta vez.
Cuando el problema no fue estar en desacuerdo, sino cómo lo expresaste
Podía pensar diferente sin lastimarte
No tengo que pensar igual que tú para tratarte con respeto, ni convertir una diferencia en una batalla entre nosotros. Podía defender mi idea sin levantar una pared, podía decir “no estoy de acuerdo” sin hacerte sentir menos. Eso es lo que hoy comprendo. Por mi manera de actuar, perdóname, papá; quiero aprender a conversar.
Quiero aprender a hablarte sin herirte
No quiero que cada diferencia termine alejándonos más, ni que una frase dicha deprisa se vuelva difícil de olvidar. Quiero aprender a detenerme, escucharte antes de responder, decirte también lo que pienso sin necesitarte vencer. Perdón por no haber sabido hacerlo. No te prometo perfección; te prometo prestar más atención a mi manera de hablarte.
Pedir perdón no significa renunciar a lo que piensas. Puedes seguir en desacuerdo con tu padre y reconocer, al mismo tiempo, que la manera de hablarle fue injusta.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Poemas de un hijo arrepentido por mentir o romper la confianza de papá
Cuando el problema fue una mentira, algo que ocultaste o una promesa incumplida, pedir perdón es solo el comienzo. La confianza suele reconstruirse con tiempo y con acciones que coincidan con lo que estás diciendo.
Cuando no fuiste sincero con él
La verdad que debí decirte desde el principio
Papá, debí decir la verdad desde el primer momento, aunque tuviera miedo de enfrentar lo que había hecho. Pensé que ocultarlo haría más pequeño el problema; solo conseguí que la mentira pesara mucho más que el error. Perdóname por no ser sincero. No quiero seguir escondiéndome. Hoy prefiero una verdad difícil a otra mentira para protegerme.
Perdón por ocultarte lo que pasó
Callé una parte de la historia porque temía tu reacción, pero mi miedo no convierte el silencio en una solución. Tú merecías conocer lo que realmente había ocurrido; yo elegí esconderlo y entiendo que eso haya dolido. Perdóname, papá. Quiero hablarte con verdad, aunque a veces esa verdad me obligue a enfrentar mi responsabilidad.
Sé que ahora dudas de mi palabra
Sé que ahora dudas cuando vuelvo a decir “créeme”, porque fui yo quien convirtió mi palabra en algo inseguro. No puedo pedirte confianza como si nada hubiera pasado; tendré que recuperarla en lo pequeño y cotidiano. Perdóname por romper algo que tardó tanto en crecer. No te pido que confíes hoy; quiero demostrarte que puedes volver a hacerlo.
Cuando prometiste algo y no cumpliste
Mi promesa quedó en palabras
Te dije que cumpliría y dejé mi palabra a mitad; pensé que bastaba decirlo sin medir mi responsabilidad. Ahora entiendo que una promesa no vale por cómo suena, sino por lo que hacemos cuando llega la hora de cumplirla. Perdóname, papá. Fallé en algo que te aseguré. No quiero inventar otra promesa: quiero empezar por responder mejor.
No quiero prometerte otra vez; quiero demostrártelo
Podría decirte “nunca más”, pero hoy no quiero exagerar; ya aprendí que las promesas también pueden desgastarse. Prefiero que veas mis cambios sin tener que anunciarlos, que el tiempo confirme lo que ahora estoy intentando. Perdón por haberte fallado. Déjame empezar por actuar; esta vez quiero que mis hechos hablen antes que mi voluntad.
Dame la oportunidad de reparar lo que sí puedo reparar
No puedo borrar el momento ni devolverte lo perdido, pero sí puedo preguntarte qué parte aún puede repararse. No quiero pedir que olvides, ni apresurar tu confianza; solo quiero hacerme cargo de aquello que está en mis manos. Si hay algo que pueda corregir, quiero comenzar por ahí. Perdóname, papá, y déjame responder por lo que hice.
Consejo práctico: si mentiste sobre algo que afectó también a otras personas, pedir perdón a papá puede no ser suficiente. Corregir la mentira donde corresponda es una forma concreta de respaldar tus palabras.
Hay errores que no se reparan escribiendo un poema más bonito. Si rompiste una confianza, las palabras abren la puerta; la constancia demuestra si de verdad quieres cruzarla.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Poemas para pedir perdón a papá después de haberte alejado
A veces no hubo una sola pelea. Hubo llamadas que no se hicieron, mensajes que quedaron sin responder y un orgullo que convirtió unos días en meses. Si deseas romper esa distancia, puedes empezar sin fingir que nada ocurrió.
Cuando el orgullo alargó el silencio
Mi orgullo dejó pasar demasiado tiempo
Esperé que llamaras tú, luego esperé otro día, y entre orgullo y silencio la distancia fue creciendo. Muchas veces quise buscarte, pero pensé: “¿por qué yo?”. Ahora entiendo que esa pregunta nos alejó un poco más. Papá, perdón por esperar a que el tiempo hiciera mi parte. Hoy quiero dar el primer paso sin pedirte que olvides lo ocurrido.
Tardé demasiado en buscarte
Tardé demasiado en buscarte y no tengo una buena explicación; cada semana que pasaba hacía más difícil comenzar. Me acostumbré al silencio sin dejar de pensarte, como si acostumbrarse fuera lo mismo que estar bien. Hoy no quiero seguir esperando. Perdóname por mi distancia. No sé cómo será el regreso, pero sí sé que quiero intentarlo.
Muchas veces abrí tu chat y no supe qué escribir
Muchas veces abrí tu chat, escribí “hola” y lo borré; pensé demasiadas frases y ninguna parecía suficiente. Miré tu nombre en la pantalla sin saber cómo empezar, porque después de tanto silencio hasta una palabra parecía pesar. Hoy no busco la frase perfecta: solo quiero decir la verdad. Papá, perdón por alejarme. ¿Podemos empezar por hablar?
No quiero que el silencio decida por nosotros
No quiero que el silencio termine hablando por los dos, ni que los días decidan lo que nunca conversamos. Quizá todavía haya enojo, preguntas o cosas que aclarar; prefiero enfrentar esa incomodidad a seguir dejando pasar. Perdóname por mi parte, papá. Hoy quiero romper la distancia, no para fingir que nada pasó, sino para hablar con más verdad.
Cuando quieres volver a hablar sin comportarte como si nada hubiera ocurrido
No vengo a borrar lo que pasó
No vengo a decirte que olvidemos simplemente, porque sé que algunas heridas necesitan más que una frase. Vengo a reconocer mi parte, a decirte dónde fallé, a escuchar lo que no escuché cuando estaba ocupado defendiéndome. No puedo borrar lo ocurrido, pero puedo dejar de huir. Perdóname, papá; quiero empezar desde la verdad.
Podemos comenzar con una conversación
No necesito que mañana todo vuelva a ser igual; me bastaría una conversación sin tener que ganar. Un café, una llamada, unos minutos para escuchar; quizá no resolvamos todo, pero podemos comenzar. Perdóname por la distancia que también ayudé a crear. Cuando estés preparado, papá, me gustaría volver a hablar.
No sé si podremos volver a lo de antes
No sé si podremos volver exactamente a lo de antes, y quizá tampoco sea necesario para volver a encontrarnos. El tiempo nos ha cambiado y el conflicto dejó su marca; pero podemos construir algo nuevo si todavía existen ganas. Yo comienzo reconociendo lo que me corresponde a mí. Perdóname, papá; quiero relacionarme mejor contigo.
Si el conflicto ya no es el centro y lo que deseas es expresar sentimientos profundos hacia tu padre, estos poemas emotivos de hijo a padre trabajan esa intención de manera más amplia.
Poemas para pedir perdón a papá por no haberlo comprendido
Los años pueden cambiar nuestra interpretación de algunas discusiones familiares. Comprender algo de manera diferente no significa convertir a papá en una persona perfecta ni negar nuestros propios sentimientos; significa mirar nuestra parte con más perspectiva.
Cuando los años cambiaron tu manera de mirar lo ocurrido
Ahora comprendo lo que entonces no veía
Ahora comprendo algunas cosas que entonces no podía mirar: el miedo detrás de tus preguntas, la preocupación al insistir. No significa que todo lo hicieras siempre bien; significa que hoy reconozco lo injusto que también fui. Papá, perdóname por mi parte, por aquello que no quise ver. Los años no cambian el pasado, pero pueden enseñarnos a comprender.
Te juzgué antes de conocer tu historia
Te juzgué por tus silencios sin preguntarme de dónde venían, por decisiones que miraba solo desde la vida mía. Con los años fui entendiendo que tú también traías historias, miedos, heridas y aprendizajes anteriores a mi memoria. Eso no borra tus errores, pero me obliga a mirar los míos. Perdóname por haberte juzgado sin intentar comprenderte mejor.
Pensé que entendía todo
Pensé que entendía todo porque tenía una respuesta, porque mis ideas parecían más claras desde mi lugar. Hoy sé que muchas historias tienen lados que no vemos, y que escuchar también requiere soltar un poco lo que creemos. Perdón por hablar como si solo mi mirada fuera verdad. Ahora quiero escuchar la tuya sin dejar de ser quien soy.
Hay cosas que hoy veo de otra manera
Hay cosas que hoy recuerdo y ya no veo como ayer; palabras que me molestaban hoy las puedo comprender. También hay cosas que aún me cuesta aceptar, papá; pero no necesito resolverlas para asumir dónde fallé. Por aquello que fue mío, por lo que hice desde el orgullo, te pido perdón sin esconderme detrás de lo que hiciste tú.
Cuando necesitas reconocer tu parte sin borrar la de papá
Mi error sigue siendo mío
Tal vez tú también fallaste, tal vez ambos nos herimos, pero hoy no quiero usar eso para justificar lo mío. Mi error sigue siendo mío, aunque existan otras heridas; puedo hablar de ellas después sin convertirlas en salida. Papá, por aquello que hice, te pido perdón de verdad. Asumir mi parte no borra la tuya, solo me devuelve responsabilidad.
No necesito convertirte en perfecto para pedirte perdón
No necesito decir que siempre tuviste razón, ni pintar nuestra historia como algo que nunca dolió. Tú tienes tus propias fallas, yo también tengo las mías; hoy estoy hablando de aquellas que dependen de mi vida. Puedo quererte sin idealizarte, puedo perdonarme sin escapar. Y puedo pedirte perdón, papá, sin fingir que fuiste perfecto.
Cuando buscas una reflexión más amplia sobre cómo cambia la relación con el padre al crecer, sin que el perdón sea necesariamente el centro, puedes leer estos poemas para papá de un hijo adulto.
La madurez no consiste en decidir que nuestros padres tenían razón en todo. A veces consiste en mirar nuestra propia parte con suficiente claridad para dejar de esconderla detrás de los errores del otro.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Poemas para pedir perdón sin poner presión sobre papá
Pedir perdón no da derecho a exigir una respuesta inmediata. Papá puede necesitar pensar, preguntar, guardar silencio o decidir que todavía no está preparado para acercarse. Estos poemas reconocen ese espacio.
Cuando quieres disculparte y respetar su respuesta
Entiendo si necesitas tiempo
Quisiera que pudiéramos hablar y sentir que todo mejora, pero sé que una disculpa no obliga a responder ahora. He tenido tiempo para pensar en aquello que hice yo; quizá tú necesites el tuyo para saber qué hacer con esto. Perdóname, papá. No voy a apresurar tu decisión. Cuando estés listo para hablar, estaré dispuesto a escuchar.
No te pido que olvides
No te pido que olvides como si nada hubiera ocurrido, ni que una palabra mía borre lo que has sentido. Te pido perdón porque entiendo que mi conducta te hizo daño, y quiero cambiar aquello que sí está dentro de mis manos. No necesito que olvides, papá; prefiero que podamos recordar sin repetir los mismos errores cuando volvamos a hablar.
Esta disculpa no exige una respuesta
Esta disculpa no exige que me respondas hoy, ni que tengas preparadas palabras para los dos. Solo necesitaba decirte que reconozco mi error, que lamento lo que hice y la distancia que dejó. Si algún día quieres hablar, sabrás dónde encontrarme. Por ahora, papá, solo quería hacerme responsable.
Perdóname si algún día puedes hacerlo
No sé cuánto pesa en ti lo que sucedió entre nosotros, ni cuánto tiempo necesitas para volver a mirarlo. Por eso no quiero decirte “debes perdonarme ya”; el perdón no es una deuda que yo pueda reclamar. Solo puedo ofrecerte mi arrepentimiento sincero: perdóname si algún día puedes, y mientras tanto respetaré tu tiempo.
Cuando quieres reparar en vez de prometer
Quiero que mis actos hablen después de estas palabras
Hoy puedo escribir un poema, mañana tendré que vivirlo; porque pedir perdón es fácil si después hago lo mismo. Quiero que mis actos hablen cuando termine esta página, que puedas notar el cambio sin tener que imaginarlo. Perdóname, papá. Que estas palabras sean el inicio, no el sustituto de todo lo que todavía debo demostrar.
No puedo cambiar ayer, sí puedo responder por mañana
No puedo cambiar ayer ni retirar aquella acción, no existe una frase capaz de devolvernos ese momento. Pero mañana todavía puede encontrarme diferente; puedo pensar antes de actuar, escuchar y ser consecuente. Lo de ayer me corresponde. Lo de mañana también. Perdóname, papá; quiero responder mejor esta vez.
Quiero recuperar tu confianza paso a paso
No quiero recuperar tu confianza en una tarde ni en un verso; sé que lo que tarda en romperse también tarda en volver. Déjame empezar por lo pequeño: cumplir aquello que digo, hablarte con más verdad y respetar nuestros acuerdos. No te pido un salto, papá. Si algún día caminamos de nuevo, quiero que sea paso a paso y con los dos mirando el suelo.
Un poema no debería poner al otro contra la pared. Puedes pedir perdón con toda tu sinceridad y, aun así, dejarle a tu padre el derecho de necesitar tiempo, hacer preguntas o no responder todavía.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Qué debe tener un poema sincero para pedir perdón a papá
Desde mi mirada como escritor, una disculpa suele ganar fuerza cuando quitamos lo que intenta impresionar y dejamos lo que realmente necesitamos asumir. Antes de enviar el poema, revisa estos cinco puntos.
Reconoce exactamente lo que hiciste
Si conoces el error concreto, evita quedarte únicamente en “perdón por todo”. Es más claro decir “perdón por haberte gritado”, “por mentirte” o “por haber ignorado tus llamadas”. Nombrar la conducta demuestra que sabes qué estás intentando reparar.
Nombra el daño sin decidir por papá cómo se sintió
Puedes escribir “sé que mis palabras pudieron herirte” o “entiendo que mi mentira dañó tu confianza”. Evita afirmar que sabes exactamente qué sintió si todavía no lo has escuchado. Tu padre puede vivir lo ocurrido de una manera distinta a la que imaginas.
Pide perdón sin esconder una excusa después del «pero»
“Perdóname, pero estaba enojado” suele desplazar la atención del daño hacia una justificación. Puedes explicar tu estado emocional después, pero primero conviene asumir claramente lo que hiciste.
Di qué quieres cambiar
No necesitas prometer que nunca volverás a equivocarte. Es más útil decir qué conducta concreta quieres mejorar: hablar sin gritar, responder una llamada, decir la verdad, cumplir un acuerdo o escuchar antes de contestar.
Deja espacio para la respuesta de papá
Una disculpa sincera puede terminar con “cuando estés preparado, me gustaría hablar”. Eso expresa deseo de reconciliación sin convertir el perdón en una obligación.
Fórmula sencilla para escribir una disculpa propia
Lo que hice + lo que reconozco + perdón + lo que haré diferente + respeto tu tiempo.
Papá, sé que te hablé de una manera que no merecías. No quiero justificarlo. Perdóname. Quiero aprender a discutir sin faltarte al respeto y entiendo si necesitas tiempo antes de hablar conmigo.
Como escritor, puedo buscar una metáfora hermosa. Pero cuando se trata de pedir perdón, muchas veces una frase clara vale más que diez versos que intentan esconder el error.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Cómo adaptar un poema de perdón a lo que realmente ocurrió entre tú y tu papá
El poema debe parecerse a tu historia. No necesitas cambiarlo por completo: una escena, una frase concreta o una acción que ambos recuerden puede hacer que deje de sonar genérico.
Cambia «mi error» por lo que hiciste realmente
Ejemplo: de una disculpa genérica a una concreta
General: “Perdóname por mis errores”.
Personalizado: “Perdóname por haberte gritado cuando intentabas hablar conmigo”.
La segunda versión no se esconde detrás de una palabra amplia. Identifica exactamente aquello por lo que estás pidiendo perdón.
Incluye el momento que todavía recuerdas
Ejemplo: la discusión en la cocina, el teléfono o la puerta que cerraste
Todavía recuerdo la cocina, mi voz más alta de lo necesario, tu silencio después de aquello y la puerta que cerré al marcharme.
Un lugar concreto permite reconocer la escena sin convertir el poema en una explicación interminable.
Añade lo que ahora comprendes
Ejemplo: lo que viste diferente después de pasar el enojo
Cuando pasó mi enojo entendí algo que no vi: querías hablar del problema, yo solo quería defenderme.
No hace falta inventar una gran enseñanza. Una comprensión pequeña pero verdadera puede ser suficiente.
Sustituye las promesas absolutas por un cambio comprobable
Ejemplo: de «nunca volveré a fallarte» a una acción real
Evita: “Nunca volveré a equivocarme”.
Mejor: “La próxima vez que esté molesto, quiero detenerme antes de hablarte de esa manera”.
Las promesas absolutas suelen sonar bonitas, pero una conducta concreta permite saber qué significa realmente “cambiar”.
Termina como realmente hablarías con él
Cierres de un hijo arrepentido para su padre
- No te pido que olvides; te pido perdón por mi parte.
- Quiero demostrarte con hechos que entendí mi error.
- Si necesitas tiempo, voy a respetarlo.
- Ojalá podamos hablar cuando te sientas preparado.
- No sé cómo terminará esta conversación, pero necesitaba asumir lo que hice.
- Te quiero, papá, y precisamente por eso quiero hacerme responsable.
Escribir en kreyòl haitiano y en español me ha enseñado que una emoción puede cambiar de palabras sin perder su verdad. Adapta el poema hasta que suene como algo que tú sí podrías decirle a tu padre mirándolo a los ojos.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Qué hacer después de enviarle o leerle el poema a papá
El poema puede iniciar una conversación, pero la reconciliación no termina al enviarlo. Lo que ocurra después también importa.
No envíes diez mensajes si no responde enseguida
Puede haber leído el poema y necesitar tiempo para procesarlo. Repetir mensajes, llamadas o preguntas como “¿ya me perdonaste?” puede convertir una disculpa en presión. Dale un espacio razonable antes de volver a contactar.
Si quiere hablar, escucha antes de defenderte
Quizá papá quiera contarte cómo vivió la situación. Intenta escucharlo completo antes de explicar tu versión. Escuchar no significa aceptar cada interpretación; significa darle espacio para expresar lo que ocurrió desde su perspectiva.
Si te pide tiempo, respétalo
Necesitar tiempo no significa necesariamente cerrar la relación. Si pediste perdón diciendo que respetarías su proceso, este es el momento de demostrarlo.
Si prometiste un cambio, conviértelo en algo observable
Si mentiste, habla con más transparencia. Si incumpliste un acuerdo, cumple el siguiente. Si el problema fue tu manera de hablar, practica detenerte antes de responder. El arrepentimiento se vuelve más creíble cuando existe coherencia después del poema.
Si ambos desean reconstruir la relación, empieza por algo pequeño
No hace falta resolver años de distancia en una tarde. Una llamada, un café, una visita breve o una conversación sin reproches pueden ser primeros pasos más realistas que prometer que todo volverá inmediatamente a ser como antes.
Si después del perdón quieres expresarle gratitud
Cuando el arrepentimiento ya no sea el centro y quieras agradecerle por sus enseñanzas, su apoyo o su presencia, puedes continuar con estos poemas de agradecimiento de un hijo a su padre.
A veces queremos arreglar años de distancia en una sola conversación. Yo prefiero pensar la reconciliación como una página que se escribe despacio: una palabra sincera, luego una acción coherente, y después otra.
Steve el Poeta, Mundo Escritores
Preguntas frecuentes sobre pedir perdón a papá con un poema
Empieza reconociendo qué hiciste, evita justificarte y pide perdón directamente. Después puedes explicar qué deseas cambiar y cerrar dejando espacio para que tu padre responda cuando se sienta preparado.
Espera hasta poder hablar sin repetir la misma pelea. Reconoce las palabras o acciones concretas de las que te arrepientes y evita convertir “estaba enojado” en una excusa. Puedes seguir teniendo una opinión diferente y disculparte por la forma en que la expresaste.
No intentes resolver toda la historia en el primer mensaje. Puedes comenzar con algo sencillo: reconocer que has dejado pasar demasiado tiempo, asumir tu parte y preguntarle si estaría dispuesto a conversar cuando se sienta preparado.
No dentro de la disculpa inicial. Si ambos cometieron errores, habrá espacio para hablar de ellos, pero utilizar inmediatamente las fallas de papá para justificar las tuyas debilita tu petición de perdón.
Respeta su tiempo y evita insistir. Continúa demostrando con hechos aquello que dijiste en tu disculpa. El perdón y la recuperación de la confianza pueden ocurrir a ritmos distintos.
Sí. Puedes reconocer que gritaste, mentiste, faltaste al respeto o actuaste injustamente sin aceptar una opinión con la que sigues en desacuerdo. Pedir perdón por tu conducta no significa renunciar a tu criterio.
Cuando necesitas más espacio para desarrollar recuerdos, emociones y reflexiones, puedes consultar estos poemas largos de hijo a padre.
Si prefieres comenzar con unas pocas líneas por mensaje o WhatsApp, puedes revisar estos poemas cortos de hijo a padre. Allí la prioridad es la brevedad y no específicamente el perdón.
Una reflexión de Steve el Poeta sobre pedir perdón sin dejar de ser uno mismo
Escribir en dos idiomas me ha enseñado algo sencillo: podemos cambiar muchas palabras y conservar la misma verdad. Cuando revises tu poema de perdón, quita cualquier verso que esté allí solo para impresionar. Quédate con aquello que realmente asumirías frente a tu padre.
También te recomiendo leerlo en voz alta antes de enviarlo. Si encuentras una frase que en realidad culpa a papá, conviértela en una frase sobre tu propia responsabilidad. Y si escribes que quieres cambiar, piensa qué acción concreta puede sostener esa promesa después.
No necesitas humillarte ni decir que eres una mala persona para pedir perdón. Reconocer una conducta equivocada y responsabilizarte por ella puede ser mucho más sincero que castigarte con palabras.
Un poema puede ayudarte a encontrar las palabras para decir “perdóname”, pero la reconciliación comienza cuando esas palabras encuentran una conducta que las sostenga.
Steve el Poeta, fundador de Mundo Escritores

Stevenson Jacques originario de Haití, electricista profesional actor de teatro, poeta, escritor, amante del arte, conocido como «Steve el poeta», soy fundador de «Mundo Escritores». Desde hace años, voy publicando en mis redes sociales. También publiqué en varias antologías, una de ellas es; Champurria. Después de tantos años de publicar vagamente, decidí publicar mi primer poemario “flor de tumba” en dos idiomas; en “Kreyòl haitiano” y en español y una novela «Depi Nan Benbo». Próximamente planeo publicar otra novela, y mucho más.
Después de tantos años de publicar vagamente, el poeta decide publicar una novela poética «Depi Nan Benbo» y su primer poemario “Flor De Tumba – Flè Kav” en dos idiomas; en “Kreyòl haitiano” y en español. Un libro de poemas cortos y versos libres.
Próximamente planea publicar una novela, y mucho más.
