Skip to content
Steve el poeta
por Steve el poeta

Cómo crear personajes para una novela: construcción o posesión

Los personajes son fundamentales en una novela. Sin personajes no hay ficción, historia ni conflicto.

Un personaje no tiene que ser necesariamente humano. Puede ser un animal, un ser fantástico o incluso un objeto inanimado. Lo importante es que tenga una función dentro de la historia y que llegue a sentirse vivo.

Cómo crear personajes para una novela mediante construcción o posesión creativa

En mi proceso creativo, los personajes pueden aparecer de dos maneras: por posesión o por construcción. Aunque el punto de partida sea diferente, el objetivo siempre es el mismo: lograr que el personaje viva por sí mismo y no sea una simple réplica del autor.


Tabla de contenido

    Video: cómo crear personajes para una novela

    Reproducir

    Personajes que aparecen por posesión

    Llamo posesión al momento en que un personaje aparece de repente en la mente del escritor.

    No sabemos exactamente de dónde viene. Sentimos que nos habla, que quiere contar su historia y que nos muestra cómo se mueve o qué palabras utilizaría.

    Es como si ese personaje surgiera directamente del inconsciente o de nuestra voz interior.

    No necesitamos conocerlo completamente desde el principio. Lo iremos descubriendo mientras escribimos la novela. A medida que avanzamos, el propio personaje nos revela sus palabras, sus movimientos y sus decisiones.

    En algunos momentos podemos tener la sensación de que es el personaje quien guía la historia.

    Personajes creados por construcción

    Otros personajes no aparecen de forma espontánea. Tenemos que construirlos poco a poco.

    Podemos comenzar por:

    • Elegir un nombre.
    • Definir sus rasgos físicos.
    • Establecer su carácter.
    • Decidir qué desea.
    • Determinar qué le falta.
    • Pensar qué importancia tendrá dentro de la trama.

    El nombre puede tener un valor simbólico, aunque no es obligatorio. También podemos comenzar por una característica física o por un rasgo de personalidad que tendrá importancia en la historia.

    Durante este proceso, el personaje puede parecer demasiado común o arquetípico. Eso no debe preocuparnos.

    Intentar crear algo completamente original desde el primer momento puede provocar un bloqueo creativo. Podemos comenzar con un modelo conocido y trabajar sobre él hasta convertirlo en un personaje más propio, concreto y original.

    El personaje debe vivir por sí mismo

    Tanto si aparece por posesión como si nace de una construcción, el personaje debe terminar cobrando vida.

    Tiene que llegar un momento en el que dejemos de pensar como autores y comencemos a pensar como el personaje.

    Durante la escritura debemos olvidarnos temporalmente de nosotros mismos. La escena tiene que pertenecer a la historia, a la novela y al personaje.

    Esto significa que el personaje no debe hablar siempre como nosotros ni tomar únicamente las decisiones que habíamos planeado.

    Tiene que reaccionar de acuerdo con su propia personalidad.

    El autor no debe convertirse en el personaje

    La palabra personaje está relacionada con la idea de una máscara utilizada en el teatro.

    La máscara separaba al actor del papel que representaba. En la novela también debe existir una separación entre el autor y sus personajes.

    Cuando escribimos, no debemos permitir que todos los personajes piensen, hablen y actúen como nosotros.

    Cada personaje necesita su propia voz, su carácter y su manera de interpretar lo que sucede.

    El objetivo no es que el autor se vea detrás de cada frase, sino que el lector pueda reconocer al personaje.

    Hay que escuchar el camino del personaje

    A veces comenzamos una novela con una idea clara, pero durante la escritura aparece un personaje nuevo o uno de los personajes toma un camino que no habíamos planeado.

    Cuando esto ocurre, la historia comienza a sentirse viva.

    El escritor debe ser valiente y mantenerse fiel a la historia. El personaje puede llevarnos hacia un tema que nos incomoda, nos inquieta o preferiríamos evitar.

    Sin embargo, muchas veces es precisamente allí donde aparecen las situaciones más interesantes.

    Si un personaje nos sugiere un camino inesperado, debemos preguntarnos por qué. Puede existir una razón importante dentro de la historia.

    Cómo empezar a construir un personaje

    Para comenzar, podemos trabajar algunos elementos básicos.

    El nombre

    El nombre es una de las primeras decisiones. Puede elegirse por su sonido, su significado o su relación con la personalidad del personaje.

    No tiene que ser definitivo. Podemos cambiarlo mientras avanzamos en la novela.

    Los rasgos físicos

    Podemos describir su apariencia o seleccionar un rasgo físico que tenga importancia dentro de la trama.

    No es necesario describir todo su cuerpo. Basta con destacar aquello que permita reconocerlo o comprender algo de su historia.

    El carácter

    También debemos decidir cómo es el personaje.

    Puede ser desconfiado, impulsivo, reservado, ambicioso, generoso o contradictorio. Lo importante es que esos rasgos aparezcan en sus decisiones y no solo en una descripción.

    Su interés

    Todo personaje debe tener algún interés o deseo.

    No tiene que buscar solamente dinero. Puede querer algo que nunca ha recibido, algo que nunca ha sentido o algo que considera necesario para su vida.

    Ese interés ayuda a poner en movimiento la historia.

    Utilizar arquetipos sin quedarse en ellos

    Los arquetipos pueden ayudarnos a comenzar.

    Podemos partir de un personaje protector, rebelde, ambicioso, inocente o autoritario. Después debemos añadir detalles que lo diferencien.

    A medida que escribimos, el personaje puede abandonar ese modelo inicial y convertirse en alguien más específico.

    Lo importante es no bloquearse intentando conseguir originalidad absoluta desde la primera página.

    Primero construimos una base. Después dejamos que el personaje se transforme.

    Buscar referencias para crear personajes

    Para escribir una novela es importante leer mucho y observar otras historias.

    También podemos ver películas con una mirada crítica, prestando atención a las escenas, los conflictos y las decisiones de los personajes.

    Las referencias pueden venir de:

    • La literatura.
    • El cine.
    • La pintura.
    • El arte.
    • Las conversaciones.
    • Las personas que observamos.
    • Los objetos y situaciones de la vida cotidiana.

    Una bolsa, un papel volando, una persona caminando o cualquier imagen puede servir como punto de partida.

    El cerebro del escritor debe mantenerse activo, relacionando lo que observa con posibles escenas, historias y personajes.

    Deja que tus personajes vivan

    No importa si el personaje apareció de repente o si tuviste que construirlo paso a paso.

    El objetivo es que llegue a tener una voz propia, que actúe de acuerdo con su carácter y que pueda sorprenderte durante la escritura.

    No intentes controlar cada uno de sus movimientos. Escucha lo que la historia necesita y sé valiente cuando el personaje tome un camino que no habías imaginado.

    Cuando eso sucede, la novela comienza a vivir por sí misma.

    Aprende escritura creativa desde cero

    En mi Maestría en Escritura Creativa enseño cómo escribir poemas, libros y novelas desde cero, además de diferentes formas de trabajar y compartir una obra.

    Puedes conocer el curso aquí:

    Acceder a la Maestría en Escritura Creativa

    Configurar