Poemas largos para un padre fallecido
Buscar poemas largos para un padre fallecido es buscar palabras que alcancen donde ya no llegan los abrazos. A veces un verso corto no basta, porque el dolor, la gratitud y los recuerdos necesitan más espacio para respirar.

En este artículo encontrarás poemas extensos para papá fallecido, pensados para cartas, homenajes, publicaciones, ceremonias familiares o momentos íntimos de recuerdo. Si buscas una colección general de duelo, puedes empezar por estos poemas para un padre fallecido.
Poemas largos para un padre fallecido listos para dedicar
Estos poemas están escritos para quienes necesitan hablarle a papá con calma, sin apurar el sentimiento. Puedes copiarlos, adaptarlos o leerlos en silencio cuando la ausencia pesa más de lo habitual.
Poemas extensos para hablarle a papá desde la ausencia
Todavía te hablo, papá
Todavía te hablo, papá, aunque ya no respondas desde la sala, aunque tu voz no cruce la puerta, aunque tu nombre viva ahora en un lugar que no puedo tocar. Te hablo cuando la casa se queda quieta, cuando el día termina y algo dentro de mí vuelve a buscarte. Te cuento mis miedos, mis cansancios, mis pequeñas alegrías, como si siguieras sentado cerca, escuchando con esa calma tuya. No sé si el cielo tiene ventanas, pero a veces siento que una parte de ti me mira. No sé si puedes escucharme, pero yo sigo hablando, porque callar tu nombre sería perderte dos veces. Papá, tu ausencia no borró la costumbre de buscar tu consejo. No borró tus manos, ni tu forma de cuidar, ni esa manera silenciosa de hacerme sentir protegido. Todavía te hablo porque el amor no se termina cuando alguien se va. Solo cambia de camino, se vuelve memoria, se vuelve raíz, se vuelve una voz por dentro que me dice: sigue, yo estoy contigo.
Tu silla sigue en mi memoria
Tu silla sigue en mi memoria, papá, aunque el tiempo haya movido los muebles, aunque la vida siga entrando por las ventanas, aunque todos intentemos hacer normal lo que nunca será igual. Hay lugares que todavía te nombran: la mesa donde compartías el pan, la puerta donde llegabas cansado, el rincón donde guardabas tus silencios, la tarde que parecía más segura solo porque tú estabas. A veces miro una silla vacía y no veo madera ni sombra: te veo a ti, con tus gestos de siempre, con tu mirada seria, con tu manera de decir mucho sin decir demasiado. Tu ausencia ocupa espacio, pero también lo ocupa tu amor. Está en lo que enseñaste, en lo que defendiste, en lo que construiste sin pedir aplausos. Papá, tu silla sigue en mi memoria porque hay personas que no se van del todo. Se quedan sentadas en la parte más honda del corazón, acompañando sin ruido, cuidando sin cuerpo, amando más allá de la despedida.
A veces vuelvo a buscar tu voz
A veces vuelvo a buscar tu voz, papá, como quien busca una luz en medio de una casa apagada. La busco en mis decisiones, en mis dudas, en esos días donde ser fuerte parece una tarea demasiado grande. Quisiera escucharte una vez más, aunque fuera para decir algo sencillo: cuídate, no te rindas, todo va a estar bien. Antes esas palabras parecían pequeñas, pero hoy sé que una voz amada puede sostener un mundo entero. La vida sigue, sí, pero no sigue igual. Hay alegrías que me duelen porque no puedo contártelas. Hay tristezas que pesan más porque no puedo esconderme en tu abrazo. Sin embargo, cuando cierro los ojos, algo de ti regresa. No como antes, no como quisiera, pero regresa. Regresa en una frase, en una enseñanza, en una forma de mirar la vida que aprendí caminando cerca de ti. Papá, si alguna vez mi voz llega hasta donde estás, quiero que sepas esto: todavía te necesito, todavía te extraño, todavía busco tu voz cuando el mundo se vuelve difícil.
Consejo de Steve el Poeta: cuando escribas un poema largo para papá, no empieces intentando sonar bonito. Empieza diciendo la verdad. Después, la emoción encontrará su forma.
Poema largo para mi padre fallecido con amor y gratitud
Cuando el poema nace desde una voz más personal, puede convertirse en una carta de amor y agradecimiento. Para textos más íntimos desde la voz de “mi padre”, puedes ver también estos poemas para mi padre fallecido.
Gracias por todo lo que hiciste por mí
Gracias, papá, por todo lo que hiciste por mí, incluso por aquello que yo no supe ver a tiempo. Gracias por tus madrugadas, por tus manos cansadas, por tus pasos firmes cuando la vida no era fácil. Gracias por guardar preocupaciones para que en casa hubiera calma. Gracias por trabajar en silencio mientras otros solo veían resultados. Hoy entiendo más. Entiendo que amar también fue cansarte. Entiendo que cuidar también fue renunciar. Entiendo que muchas veces tuviste miedo, pero caminaste igual para que nosotros no lo notáramos. Me duele no haberte dicho más veces cuánto valía tu esfuerzo. Me duele no haber abrazado cada sacrificio tuyo con la conciencia que tengo ahora. Pero donde estés, recibe estas palabras: gracias por ser mi padre, por enseñarme a resistir, por dejarme una forma de mirar la vida que todavía me acompaña. La muerte pudo llevarse tu cuerpo, pero no se llevó tu entrega. Tu amor sigue trabajando en mí, como una semilla antigua que todavía da fuerza.
Mi padre, mi raíz
Mi padre, mi raíz, mi primer ejemplo de lucha, mi manera más antigua de entender la palabra hogar. De ti aprendí que la vida no siempre se explica, a veces se enfrenta. De ti aprendí que el amor no siempre hace ruido, a veces llega cansado, se sienta en silencio y aun así sostiene la casa. Fuiste raíz porque me diste nombre, historia, dirección, una forma de estar de pie cuando el viento golpea. Fuiste raíz porque aunque ya no te vea, sigo alimentándome de lo que sembraste. Tus consejos vuelven. Tus gestos vuelven. Tus palabras vuelven cuando más las necesito. Papá, no hay árbol que olvide su raíz. No hay corazón que olvide quién lo enseñó a latir con fuerza. Hoy te recuerdo no solo con tristeza, sino con respeto. Porque un padre como tú no se mide por su ausencia, sino por todo lo que sigue vivo después de su partida.
Tu amor no terminó contigo
Tu amor no terminó contigo, papá. No se quedó en el último día, no se apagó con la despedida, no se perdió en la tierra ni en el silencio. Tu amor siguió caminando en quienes te nombramos. Siguió en la mesa familiar, en los recuerdos que contamos, en las lágrimas que caen cuando una canción nos devuelve tu rostro. Tu amor sigue aquí cuando alguien repite una frase tuya, cuando hacemos algo como tú lo habrías hecho, cuando buscamos fuerza y encontramos tu ejemplo sin darnos cuenta. La muerte llegó, pero no pudo llevarse lo que habías dejado dentro de nosotros. No pudo borrar tu manera de amar, ni el bien que sembraste, ni el orgullo de haber sido tu familia. Papá, hay amores que no terminan: se transforman. El tuyo se volvió memoria, se volvió enseñanza, se volvió una presencia invisible que todavía cuida. Por eso no digo que te perdí del todo. Digo que aprendí a encontrarte de otra manera.
Poemas largos para papá en el cielo
Si prefieres un enfoque más celestial y de recuerdo, revisa estos poemas para papá en el cielo.
Una carta que sube al cielo
Papá, hoy te escribo una carta que no tendrá dirección exacta. No sé en qué parte del cielo estás, ni si las palabras llegan como llegan los pájaros a una rama conocida. Pero igual te escribo. Porque hay amores que necesitan salir del pecho para no doler tanto. Porque hay recuerdos que piden voz, aunque nadie responda. Te cuento que sigo aquí, intentando vivir con la ausencia sentada cerca. Sigo aprendiendo a mencionar tu nombre sin romperme por completo. Sigo buscando tu luz en los días difíciles. Me gustaría saber si desde donde estás puedes verme. Si sabes cuánto te extraño. Si entiendes que muchas veces mi silencio es solo una forma de no llorarte delante de todos. Papá, si esta carta sube al cielo, llévate en ella mi abrazo. Llévate mi gratitud, mi amor, mis palabras pendientes. Y si puedes, mándame una señal pequeña: una calma, un sueño, una memoria dulce, algo que me recuerde que el amor no termina cuando alguien se va.
Donde estés, recibe mi amor
Donde estés, papá, recibe mi amor. No sé si el cielo tiene caminos, pero ojalá este poema encuentre el tuyo. Recibe lo que no pude decirte, lo que dije tarde, lo que guardé por vergüenza, por prisa, por creer que siempre habría tiempo. Recibe mis gracias, mis lágrimas, mis recuerdos, mi deseo de abrazarte aunque sea una vez más. Aquí abajo la vida continúa, pero hay días en que todo parece incompleto. Faltas en las reuniones, en los consejos, en los momentos importantes, en las pequeñas cosas que antes parecían normales. Donde estés, quiero imaginarte en paz. Sin dolor, sin cansancio, sin miedo, con esa luz que merecen quienes amaron mucho. Papá, yo seguiré viviendo, pero no dejaré de recordarte. Seguiré caminando, pero llevaré algo tuyo en cada paso. Seguiré amando, porque tú me enseñaste que el amor verdadero no se guarda: se entrega.
Papá, tu luz todavía me guía
Papá, tu luz todavía me guía, aunque ya no vea tus ojos. Me guía en los días nublados, en las decisiones difíciles, en esas horas donde quisiera preguntarte qué hacer. Tu luz no es una estrella lejana. Es una enseñanza. Es una forma de actuar. Es una voz interior que me recuerda de dónde vengo y qué debo cuidar. Cuando me siento perdido, pienso en ti. Pienso en tu manera de resistir, en tu paciencia, en tus silencios llenos de historia, en tu amor sin adornos. Y algo se acomoda dentro de mí. Como si tu memoria encendiera una lámpara en una habitación oscura. Papá, yo no elegí aprender a vivir sin ti, pero la vida me obligó. Aun así, no camino completamente solo. Tu luz sigue conmigo. No alumbra todo, pero alumbra lo necesario para dar el próximo paso.
Poemas largos para un padre fallecido según el momento del duelo
El duelo cambia de forma. No se siente igual el día de la despedida, el aniversario, una visita al cementerio o una noche donde simplemente necesitas llorar. Por eso, cada poema largo debe elegirse según el momento.
Para despedir a papá con un poema largo
Si necesitas un texto de último adiós, pueden ayudarte estos poemas para despedir a un padre fallecido.
La despedida que nos faltaba
Papá, tal vez esta sea la despedida que nos faltaba. No la que quise, no la que imaginé, no la que habría preparado si la vida me hubiera avisado. Esta despedida llega tarde, pero llega con amor. Llega con palabras que se quedaron esperando, con abrazos que no tuvieron tiempo, con lágrimas que todavía buscan un lugar donde caer. Quiero decirte adiós sin arrancarte de mí. Quiero dejarte descansar sin dejar de amarte. Quiero aceptar tu partida sin negar lo mucho que me duele. Fuiste parte de mi historia antes de que yo pudiera entenderla. Fuiste fuerza, techo, camino, presencia. Y aunque hoy te despida, sé que nadie despide del todo a quien le enseñó tanto. Descansa, papá. Quédate en paz. Nosotros seguiremos aquí, aprendiendo a vivir con tu memoria entre las manos. Esta despedida no borra tu nombre. Solo lo acomoda en el lugar más sagrado de nuestro corazón.
Hasta siempre, papá
Hasta siempre, papá. No digo adiós porque adiós suena demasiado lejos. Prefiero decir hasta siempre, porque hay amores que no se terminan con la muerte. Hasta siempre a tus manos trabajadoras, a tu voz en la casa, a tus pasos conocidos, a esa manera tuya de cuidar sin explicar demasiado. Hasta siempre a los días compartidos, a las historias familiares, a los consejos que vuelven cuando más los necesitamos. Hoy duele soltarte. Duele aceptar que ya no habrá otra conversación, otro abrazo, otra tarde cualquiera con tu presencia cerca. Pero también quiero honrarte. No solo llorar tu ausencia, sino agradecer tu vida. No solo mirar lo que perdimos, sino cuidar lo que nos dejaste. Hasta siempre, papá. Tu camino en la tierra terminó, pero tu amor sigue caminando en nosotros.
Te dejo ir, pero no te olvido
Te dejo ir, papá, pero no te olvido. Te dejo descansar, pero no dejo de amarte. Te suelto del dolor de este mundo, pero no suelto tu memoria. Hay despedidas que se hacen con el alma temblando. La mía es así: llena de lágrimas, de gratitud, de preguntas sin respuesta. Me cuesta imaginar la vida sin ti. Me cuesta aceptar que tu voz ya no estará donde siempre la busqué. Pero también sé que amarte no significa retenerte en mi tristeza. Por eso hoy te dejo ir hacia la paz que mereces. Te dejo ir con respeto, con amor, con la esperanza de que tu descanso sea dulce. No te olvido, papá. Te llevaré en mis actos, en mis palabras, en mis decisiones, en la forma en que cuide lo que tú amaste. Te dejo ir, pero te quedas conmigo de otra manera.
Para el aniversario de muerte de papá
Para esa fecha concreta, puedes ampliar con estos poemas para el aniversario de muerte de papá.
Otro año sin tu abrazo
Otro año sin tu abrazo, papá. Otro año aprendiendo que el calendario también duele. Otro año en que esta fecha abre la puerta de todos los recuerdos. Hay días que pasan rápido, pero este no. Este día se sienta conmigo, me mira de frente y me devuelve al momento en que la vida cambió. Sin embargo, no quiero recordar solo tu partida. Quiero recordar tu risa, tu esfuerzo, tus enseñanzas, la manera en que llenabas los espacios simples de la casa. Hoy te extraño, sí. Pero también te agradezco. Porque antes de llorar tu ausencia, tuve el regalo de tenerte. Antes de este dolor, existió tu amor. Papá, otro año sin tu abrazo no significa otro año lejos de ti. Significa otro año llevándote conmigo, otro año pronunciando tu nombre, otro año confirmando que lo que amamos de verdad nunca se borra.
La fecha que me devuelve a ti
Hay una fecha que me devuelve a ti, papá. Llega sin pedir permiso, con su peso conocido, con su silencio largo, con esa memoria que todavía sabe doler. En esta fecha vuelvo a verte como eras. Vuelvo a escuchar lo que decías. Vuelvo a sentir la tristeza de aquel día y también la ternura de todos los días anteriores. Porque tu vida no fue solo tu partida. Tu historia no cabe en el momento en que te fuiste. Tu vida fue mucho más: fue trabajo, familia, consejo, presencia, amor a tu manera. Hoy esta fecha me duele, pero también me recuerda que tuve un padre al que vale la pena extrañar. Papá, si las fechas tienen memoria, que esta guarde también lo bueno. Que no sea solo herida, sino homenaje. Que no sea solo llanto, sino amor agradecido.
Hoy vuelvo a recordarte
Hoy vuelvo a recordarte, papá, aunque en realidad nunca dejo de hacerlo. Pero hoy tu ausencia tiene más voz, más peso, más sombra. Hoy recuerdo tus manos, tu mirada, tu manera de llegar a casa, tu forma de estar presente aun cuando estabas cansado. Recuerdo lo que aprendí de ti. Recuerdo lo que no alcancé a decirte. Recuerdo los días buenos y también los difíciles, porque todos forman parte de nuestra historia. No sé si el tiempo cura. A veces solo enseña a caminar con cuidado alrededor de la herida. Pero hoy, en este aniversario, quiero recordarte con amor. No con un amor perfecto, sino con un amor real: de esos que lloran, agradecen, extrañan y siguen. Papá, hoy vuelvo a recordarte y vuelvo a decirte: tu vida sigue dejando luz en quienes te amamos.
Para visitar la tumba de papá
Para ese momento íntimo, también puedes revisar estos poemas para visitar la tumba de papá.
Frente a tu nombre
Estoy frente a tu nombre, papá, y todavía me cuesta creer que unas letras puedan guardar tanto. Aquí está tu nombre, pero yo recuerdo tu voz. Aquí está una fecha, pero yo recuerdo tu vida. Aquí hay silencio, pero dentro de mí sigues hablando. Vine a verte con el corazón lleno de cosas que no sé decir. Vine con flores, con preguntas, con recuerdos, con ese amor que no encuentra un lugar donde descansar. No vine a buscar respuestas. Tal vez vine a sentirte cerca de alguna manera. A quedarme un momento donde otros dicen que estás, aunque yo sepa que también vives en mí. Papá, frente a tu nombre entiendo que la muerte puede cerrar los ojos, pero no puede cerrar la memoria. Aquí te dejo mis palabras. Aquí te dejo mi amor. Y me voy con algo tuyo: esa fuerza silenciosa que todavía me acompaña.
Te traje flores y palabras
Te traje flores y palabras, papá, porque no puedo traerte todo lo que quisiera. No puedo traerte mis días, mis logros, mis cansancios, mis ganas de escucharte. Te traje flores como quien trae una parte de la vida hasta el silencio. Te traje palabras porque son lo único que puede cruzar esta distancia sin romperse del todo. Miro este lugar y pienso en todo lo que fuiste. Pienso en tus pasos, en tu historia, en la familia que formaste, en lo mucho que dejaste aunque ya no estés. Papá, cada flor dice algo: una dice gracias, otra dice te extraño, otra dice perdóname, otra dice sigo aquí. Y estas palabras, aunque pequeñas frente a tu ausencia, son mi forma de abrazarte. Descansa en paz. Yo seguiré viniendo, con flores o sin flores, pero siempre con amor.
Aquí estoy otra vez, papá
Aquí estoy otra vez, papá, frente al lugar donde la vida me enseñó que amar también duele. Vuelvo porque te extraño. Vuelvo porque hay días en que necesito hablar contigo. Vuelvo porque tu nombre sigue siendo casa aunque ya no pueda tocarte. A veces no digo mucho. Me quedo en silencio, mirando, respirando, intentando sentir que de algún modo me escuchas. Quisiera contarte tantas cosas: lo que ha cambiado, lo que sigue igual, lo que me pesa, lo que me alegra, lo que todavía hago pensando en ti. Papá, aquí estoy otra vez, no para quedarme en la tristeza, sino para recordar que tu amor sigue siendo parte de mi camino. Me voy, pero no te dejo. Camino de regreso a la vida llevándote conmigo.
Para cuando necesitas llorar y desahogarte
Si buscas poemas más intensos, puedes leer estos poemas para papá fallecido que hagan llorar.
Hoy me permito llorarte
Hoy me permito llorarte, papá. Sin esconderme, sin pedir perdón, sin fingir que ya pasó lo que todavía duele. Hoy dejo que las lágrimas digan lo que mi boca calla. Dejo que el corazón se siente un rato en la ausencia. A veces intento ser fuerte. Intento responder bien, seguir trabajando, sonreír cuando toca, hacer como si la vida no se hubiera partido en un antes y un después. Pero hoy no. Hoy me permito extrañarte con todo el peso del alma. Me permito decir que me haces falta. Me permito aceptar que hay dolores que no se apuran. Papá, llorarte no significa que no pueda seguir. Significa que te amé. Significa que tu presencia fue tan grande que tu ausencia todavía ocupa espacio. Hoy me permito llorarte. Mañana tal vez camine mejor. Pero hoy, déjame quedarme un momento con tu recuerdo en los ojos.
Me duele tu ausencia
Me duele tu ausencia, papá. Me duele en los días importantes y también en los días simples. Me duele cuando falta tu consejo, cuando alguien dice tu nombre, cuando una foto me devuelve lo que ya no vuelve. Me duele no poder llamarte. Me duele no saber qué habrías dicho. Me duele imaginar las conversaciones que la vida nos quitó. Hay dolores que no hacen ruido, pero pesan. El tuyo vive conmigo como una sombra tranquila, como una herida que aprendió a respirar. Pero también sé que este dolor es la otra cara del amor. Duele porque fuiste importante. Duele porque dejaste huella. Duele porque tu vida tocó la mía de una forma que no se borra. Papá, si me ves desde algún lugar, no te preocupes por mis lágrimas. Son parte del camino. Son mi manera de decirte que todavía te amo.
No estaba listo para perderte
No estaba listo para perderte, papá. Aunque la vida nunca pregunta, aunque nadie está listo para despedir a quien ama. No estaba listo para mirar tus cosas y sentir que hablaban de ti. No estaba listo para escuchar tu nombre con el corazón temblando. No estaba listo para aprender a vivir sin tu presencia. Tal vez uno nunca se prepara para perder a un padre. Porque un padre no es solo una persona: es una historia, una raíz, un refugio, una voz que acompaña desde el principio. Me quedé con ganas de más tiempo. Más conversaciones. Más abrazos. Más días comunes. Más oportunidades de decirte gracias. Pero aquí estoy, intentando seguir. No porque duela menos, sino porque tu memoria merece que yo viva con dignidad y amor. Papá, no estaba listo para perderte, pero intentaré honrarte cada día que me quede.
Poemas largos para cartas, homenajes y ceremonias familiares
Un poema largo puede servir como carta privada, lectura familiar, homenaje público o publicación especial. La clave es elegir un texto que tenga el tono adecuado para el momento.
Poema largo para escribir una carta a papá fallecido
Carta larga para mi padre que ya no está
Papá, hoy te escribo porque hablar contigo sigue siendo una necesidad. No importa que ya no respondas, mi corazón todavía tiene tu nombre como destino. Quiero contarte que la vida ha seguido, pero no igual. Hay cosas que aprendí después de tu partida. Aprendí que la ausencia puede estar en una silla, en una canción, en una fecha, en una palabra cualquiera. Aprendí que un padre puede seguir enseñando incluso después de irse. Tus consejos vuelven cuando menos los espero. Tu ejemplo aparece cuando necesito decidir. Tu amor me sostiene cuando la fuerza se me acaba. También quiero decirte que te extraño. Te extraño sin adornos, sin explicaciones, sin vergüenza. Te extraño porque fuiste parte de mi manera de entender el mundo. Gracias, papá, por todo lo que hiciste, por lo que diste, por lo que callaste para protegernos. Gracias por tu amor imperfecto, humano, verdadero. Esta carta no termina aquí. Seguiré escribiéndote en mis decisiones, en mis recuerdos, en la forma en que honre tu vida.
Todo lo que no alcancé a decirte
Todo lo que no alcancé a decirte, papá, se quedó dando vueltas en mi pecho. A veces aparece en la madrugada, a veces en una foto, a veces en una conversación donde alguien recuerda tu nombre. No alcancé a decirte gracias suficientes. No alcancé a preguntarte todo lo que ahora quisiera saber. No alcancé a abrazarte con la conciencia de que algún abrazo sería el último. Pero hoy, aunque sea tarde para la vida, no es tarde para el amor. Por eso te digo: gracias por cuidarme, por enseñarme, por sostener tanto sin pedir reconocimiento. Perdón si alguna vez no entendí tu cansancio. Perdón si di por seguro tu presencia. Perdón si pensé que siempre habría tiempo para decir lo importante. Papá, todo lo que no alcancé a decirte lo convierto ahora en poema. Que cada verso sea un abrazo. Que cada palabra sea una flor. Que cada silencio entre líneas te diga lo que mi corazón nunca dejó de sentir.
Papá, esta carta es mi abrazo pendiente
Papá, esta carta es mi abrazo pendiente. Ese abrazo que no pude darte, ese que se quedó esperando en algún rincón de mi alma. La escribo con nostalgia, pero también con amor. La escribo para acercarme a lo que la muerte alejó. La escribo porque a veces las palabras son la única forma de tocar una ausencia. Quisiera decirte que sigo recordando tus gestos. La forma en que mirabas, la manera en que cuidabas, tu silencio cuando estabas preocupado, tu voz cuando querías darme calma. Quisiera decirte que tu ausencia me cambió. Me hizo mirar la vida con más ternura, con más miedo, con más respeto por el tiempo. Papá, no puedo abrazarte, pero puedo escribirte. No puedo escucharte, pero puedo recordarte. No puedo volver atrás, pero puedo honrar lo que fuiste. Recibe esta carta como mi abrazo más largo. Uno que no termina aunque termine el poema.
Poema largo para leer en una ceremonia familiar
Frente a la familia, te honramos
Hoy, frente a la familia, te honramos, papá. No solo por la tristeza de haberte perdido, sino por la bendición de haberte tenido. Te honramos por cada día de esfuerzo, por cada enseñanza, por cada sacrificio que quizás nunca dijiste, pero que todos sentimos. Te honramos por la casa que ayudaste a levantar, por los valores que dejaste, por la manera en que tu vida tocó la nuestra. Cada uno guarda un recuerdo distinto de ti. Una palabra. Un consejo. Una risa. Una escena pequeña que ahora vale más que cualquier tesoro. Hoy no estamos aquí solo para llorar tu ausencia. Estamos aquí para decir que tu vida tuvo sentido, que tu amor dejó raíces, que tu nombre seguirá en nuestras conversaciones. Papá, tu familia te honra. Y mientras alguien recuerde lo bueno que sembraste, algo de ti seguirá vivo entre nosotros.
Tu vida sigue hablando por nosotros
Tu vida sigue hablando por nosotros, papá. Habla en nuestras costumbres, en nuestra manera de reunirnos, en las historias que repetimos para no dejarte ir del todo. Habla en lo que aprendimos de ti. En la fuerza. En la paciencia. En el valor de trabajar, de cuidar, de responder por los que uno ama. Habla en los nietos que tal vez repiten tus gestos. En los hijos que todavía buscan tu consejo. En quienes te conocieron y guardan de ti una palabra buena. Hoy tu voz no está, pero tu vida habla. Habla con hechos, con memoria, con todo lo que dejaste sembrado. Papá, una persona no desaparece cuando muere. Desaparece cuando nadie la recuerda, cuando nadie honra su camino, cuando nadie conserva su luz. Y aquí estamos, nombrándote, agradeciéndote, haciendo de este momento un puente de amor. Tu vida sigue hablando, y nosotros seguiremos escuchando.
Un homenaje para nuestro padre
Este es un homenaje para nuestro padre, para el hombre que estuvo con sus aciertos y sus luchas, con su historia, con su manera única de amar y sostener. No venimos a decir que fue perfecto. Venimos a decir que fue nuestro. Y eso basta para que su memoria tenga un lugar sagrado. Fue padre, fue guía, fue presencia. Fue quien muchas veces llevó preocupaciones sin mostrarlas. Fue quien dio lo que pudo, como pudo, desde lo que tenía. Hoy lo despedimos con dolor, pero también con gratitud. Porque su vida nos dejó marcas que no queremos borrar. Nos dejó aprendizajes, raíces, recuerdos, una historia compartida. Padre nuestro, descansa. Tu familia seguirá caminando, pero no caminará sin ti. Irás en la memoria, en las palabras, en la sangre, en el amor que no termina.
Consejo de Steve el Poeta: si vas a leer un poema en una ceremonia, no corras. Respira antes de empezar. La emoción necesita pausa para llegar al corazón de quienes escuchan.
Poema extenso para publicar con una foto de papá
Tu foto no envejece en mi alma
Tu foto no envejece en mi alma, papá. El tiempo puede pasar, las fechas pueden cambiar, la vida puede seguir con su prisa de siempre, pero tu imagen se queda en un lugar donde nada se borra. Miro tu rostro y vuelvo a escuchar tu voz. Miro tus ojos y regreso a los días en que tu presencia hacía más seguro el mundo. Una foto parece poco, pero a veces guarda demasiado. Guarda una risa, una tarde, una historia familiar, una parte de la vida que ya no se puede repetir. Hoy comparto tu imagen no para quedarme en la tristeza, sino para decir que fuiste importante. Que tu paso por este mundo dejó amor. Que quienes te recordamos seguimos llevando tu luz. Papá, tu foto no envejece en mi alma porque el amor no conoce calendario. Te miro y algo de mí vuelve a casa.
Una imagen, mil recuerdos
Una imagen, mil recuerdos. Así pasa contigo, papá. Basta mirar una foto para que la memoria abra todas sus puertas. Vuelven tus gestos, tu manera de estar, tu voz diciendo cosas simples, tu presencia llenando lugares que ahora parecen más grandes. Vuelve la familia reunida. Vuelven los días comunes. Vuelve esa sensación de que todo estaba completo cuando tú estabas cerca. Hoy publico esta imagen porque no quiero que el silencio se lleve tu nombre. Quiero que quienes te amaron te recuerden. Quiero que quienes no te conocieron sepan que exististe, que fuiste amado, que dejaste huella. Papá, esta foto no es solo una foto. Es una puerta. Y cada vez que la miro, entro por un momento al lugar donde todavía estás vivo en mi memoria.
Papá, esta publicación también es para ti
Papá, esta publicación también es para ti. Para tu nombre, para tu recuerdo, para ese amor que no necesita presencia para seguir existiendo. La escribo porque te extraño. Porque hay días en que compartir tu foto es mi forma de decir que sigues conmigo. Porque el corazón también necesita mostrar lo que no sabe guardar solo. Tal vez algunos vean una imagen. Yo veo una vida. Veo tus pasos, tus manos, tu historia, todo lo que fuiste para quienes tuvimos la dicha de llamarte papá. No escribo esto para causar tristeza. Lo escribo para honrarte. Para recordarte con amor. Para decir en voz alta que tu ausencia duele, pero tu memoria sostiene. Donde estés, recibe estas palabras. Hoy tu foto viaja por el mundo, pero tu amor permanece en mi corazón.
Poema largo para un homenaje de hijos, hijas y nietos
El padre que nos dejó raíces
Fuiste el padre que nos dejó raíces, papá. Raíces de esfuerzo, de familia, de memoria, de amor aprendido en los actos de cada día. No todos recordamos lo mismo, pero todos guardamos algo. Un consejo, una historia, una mirada, una forma de cuidarnos que todavía reconocemos. Tus hijos llevan partes de ti. Tus hijas guardan tu ternura. Tus nietos escucharán tu nombre como quien escucha la historia de un árbol antiguo que dio sombra antes de irse. Fuiste raíz porque nos diste pertenencia. Porque de alguna manera todos crecimos desde lo que sembraste. Hoy te honramos juntos. No como una familia perfecta, sino como una familia agradecida. Con lágrimas, sí, pero también con orgullo. Papá, tu cuerpo descansó, pero tus raíces siguen vivas. Y mientras esta familia se reúna para recordarte, tu historia seguirá dando fruto.
Tu familia no te olvida
Tu familia no te olvida, papá. No te olvida en las fechas, ni en las reuniones, ni en los silencios que aparecen de pronto cuando alguien menciona tu nombre. No te olvida cuando repetimos tus frases, cuando miramos tus fotos, cuando encontramos algo tuyo y el corazón se queda quieto. No te olvida porque tu vida quedó repartida entre nosotros. Un poco en cada hijo. Un poco en cada nieto. Un poco en cada historia que todavía contamos. Papá, la muerte puede separar cuerpos, pero no borra pertenencias. Tú perteneces a esta familia y esta familia seguirá perteneciendo a tu memoria. Hoy te nombramos con amor. Hoy te recordamos con gratitud. Hoy decimos juntos lo que el alma sabe: tu familia no te olvida y nunca dejará de amarte.
Somos parte de tu historia
Somos parte de tu historia, papá, y tú eres parte de la nuestra. Nada de lo que somos se entiende del todo sin tu paso por la vida. Tus decisiones, tus luchas, tus esfuerzos, tus errores, tus aciertos, todo formó un camino del que también venimos. Hoy miramos hacia atrás y vemos más que ausencia. Vemos una vida. Vemos un padre. Vemos a alguien que dejó marcas reales en el corazón de su familia. Somos parte de tu historia cuando nos reunimos. Cuando cuidamos lo que amabas. Cuando seguimos adelante con algo de tu fuerza. Cuando intentamos vivir con dignidad y memoria. Papá, no sabemos cómo se mide la eternidad, pero tal vez empieza cuando una familia sigue pronunciando tu nombre con amor.
Poemas extensos para papá fallecido según quién lo dedica
Un poema cambia según la voz que habla. No se expresa igual una hija, un hijo o toda la familia. Aquí tienes opciones largas según quién quiere dedicar el homenaje.
Poema largo de una hija para su papá fallecido
Para un enfoque completo desde la voz de una hija, visita estos poemas para papá fallecido de su hija.
Papá, sigo siendo tu niña
Papá, sigo siendo tu niña, aunque la vida me haya cambiado, aunque los años me hayan puesto otras responsabilidades, otras heridas, otras formas de mirar. Sigo siendo tu niña cuando tengo miedo. Cuando necesito un consejo. Cuando quisiera correr hacia un abrazo que ya no está en este mundo. A veces me descubro buscando tu aprobación en las cosas que hago. Me pregunto si estarías orgulloso, si sonreirías, si me dirías que siga adelante. Tu ausencia me hizo crecer de golpe, pero dentro de mí hay una parte pequeña que todavía te espera. Papá, si puedes verme, mira cuánto he intentado. Mira cómo sigo caminando con tu amor guardado como una fuerza secreta. Sigo siendo tu niña. Y aunque ya no puedas tomar mi mano, yo sigo llevando la tuya en mi memoria.
Tu hija todavía te habla
Tu hija todavía te habla, papá. Te habla en silencio, te habla en sueños, te habla cuando mira al cielo sin saber exactamente qué espera encontrar. Te cuenta sus días, sus logros, sus tristezas, sus miedos. Te cuenta lo que no le dice a casi nadie, porque hay dolores que solo un padre sabría escuchar. Tu hija todavía guarda tus consejos. A veces los repite como una oración. A veces los entiende tarde, pero los entiende. Papá, no estás físicamente, pero sigues ocupando un lugar inmenso en mi manera de amar, de decidir, de resistir. Tu hija todavía te habla porque el amor no acepta despedidas completas. Y mientras mi voz siga pronunciando tu nombre, algo de nosotros seguirá unido.
Me enseñaste a ser fuerte
Me enseñaste a ser fuerte, papá, pero nunca me enseñaste cómo ser fuerte sin ti. Tal vez porque tampoco sabías que un día tendría que aprenderlo. Me enseñaste a levantarme, a no bajar la mirada, a caminar con dignidad, a cuidar mi corazón aunque el mundo fuera duro. Pero cuando te fuiste, la fuerza cambió de nombre. Ya no era solo valentía. Era sobrevivir a tu ausencia. Era sonreír con el alma rota. Era seguir cuando quería quedarme en el recuerdo. Hoy intento honrar lo que me enseñaste. Intento ser fuerte, pero también humana. Intento no esconder mi dolor, porque amarte también significa llorarte. Papá, si soy fuerte, es porque algo de ti vive en mí. Si sigo, es porque tu amor me empuja suavemente desde la memoria.
Poema largo de un hijo para su papá fallecido
Para textos escritos desde un hijo, puedes ver estos poemas para papá fallecido de su hijo.
Padre, todavía camino con tus consejos
Padre, todavía camino con tus consejos. Algunos los entendí tarde, otros los llevo conmigo como herramientas para enfrentar la vida. De niño tal vez no sabía cuánto valían tus palabras. Hoy, cuando el mundo pesa, vuelven a mí con una claridad distinta. Me enseñaste que ser fuerte no era no sentir, sino responder cuando la vida exige. Me enseñaste que un hombre también se mide por lo que cuida, por lo que cumple, por lo que ama en silencio. Hoy camino sin verte, pero no sin ti. Algo de tu manera de enfrentar los días me acompaña. Padre, tu ausencia duele, pero tus consejos siguen vivos. Y cada vez que intento hacer lo correcto, siento que todavía camino a tu lado.
Tu hijo te honra en silencio
Tu hijo te honra en silencio, papá. Tal vez no siempre con lágrimas visibles, tal vez no siempre con palabras largas, pero te honra en la forma en que recuerda tu vida. Te honra cuando trabaja con honestidad, cuando cuida a la familia, cuando intenta ser mejor, cuando reconoce que muchas de sus fuerzas nacieron de tu ejemplo. A veces me cuesta hablar de ti. No porque te haya olvidado, sino porque tu nombre toca una parte profunda que todavía duele. Pero en silencio te agradezco. En silencio te extraño. En silencio te llevo conmigo como una raíz firme. Papá, tu hijo te honra no solo con este poema, sino con cada paso que intenta estar a la altura de lo bueno que dejaste.
Lo que aprendí de ti
Lo que aprendí de ti, papá, no cabe en una sola frase. Aprendí mirando tus días, tus esfuerzos, tus silencios, tu manera de seguir aunque la vida no fuera fácil. Aprendí que la familia se cuida con presencia. Aprendí que el trabajo también puede ser amor. Aprendí que un consejo puede durar más que una conversación. Aprendí de tus virtudes y también de tus luchas. Porque un padre no enseña solo con lo perfecto, también enseña con lo humano. Hoy que no estás, lo aprendido pesa más. Se vuelve herencia, responsabilidad, memoria. Papá, lo que aprendí de ti me acompaña. Y si algún día alguien ve algo bueno en mí, ojalá también pueda ver un poco de ti.
Poema largo de la familia para un padre fallecido
Nuestra casa todavía te nombra
Nuestra casa todavía te nombra, papá. Te nombra en la mesa, en los recuerdos, en los silencios repentinos, en esa forma que tenemos de mirar un lugar vacío y saber que faltas. Te nombra cuando alguien cuenta una historia tuya. Cuando aparece una foto. Cuando repetimos una frase que solías decir. Cuando sentimos que algo no está completo porque no estás. Nuestra casa cambió, pero no te borró. Aprendió a seguir con tu ausencia adentro, como se sigue con una herida que ya no sangra igual, pero todavía recuerda. Papá, fuiste parte del hogar. Y aunque el hogar ya no tenga tu cuerpo, sigue teniendo tu memoria. Nuestra casa todavía te nombra porque el amor también vive en las paredes donde alguien fue querido.
Papá, abuelo y raíz
Fuiste papá, fuiste abuelo, fuiste raíz. Tres palabras distintas para un mismo amor que nos reunió alrededor de tu vida. Como padre, dejaste enseñanza. Como abuelo, dejaste ternura. Como raíz, dejaste historia. Hoy tus hijos te recuerdan desde el agradecimiento. Tus nietos te nombran desde lo que vivieron o desde lo que escucharán de ti. Y todos, de alguna manera, seguimos creciendo desde lo que sembraste. Papá, tu ausencia toca a varias generaciones. Pero también tu amor alcanza a varias memorias. Fuiste más que una persona. Fuiste parte de una familia que hoy te honra con tristeza, con respeto y con amor.
El amor que dejaste en todos
El amor que dejaste en todos, papá, no se puede medir. Está en la forma en que aún te recordamos, en los ojos que se llenan de agua, en las sonrisas cuando una anécdota tuya regresa. Cada uno guarda una parte de ti. Alguien guarda tu consejo. Alguien guarda tu risa. Alguien guarda tu carácter. Alguien guarda una tarde que no quiere olvidar. Así sigues viviendo: repartido en memorias, en gestos, en historias familiares, en esa emoción que aparece cuando tu nombre entra en la conversación. Papá, el amor que dejaste no desapareció. Se quedó en todos nosotros, como una luz compartida. Y aunque te extrañemos, también sabemos que fuiste amor sembrado en muchas vidas.
Poemas largos para un padre fallecido con fe, esperanza y consuelo
Algunas personas necesitan recordar a su papá desde la fe, la esperanza o la idea de un reencuentro. Estos poemas tienen un tono espiritual y de consuelo.
Poema cristiano largo para un padre fallecido
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Dios guarde tu descanso, papá
Dios guarde tu descanso, papá, y te reciba en su paz. Que allí donde estás no exista el cansancio, ni el dolor, ni las cargas que tanto pesaron en la tierra. Quiero imaginarte sereno, envuelto en una luz que no lastima, con el alma libre de toda preocupación. Aquí te extrañamos. Aquí tu nombre sigue teniendo fuerza. Aquí tus recuerdos nos acompañan como pequeñas oraciones que nacen sin darnos cuenta. Le pido a Dios que cuide de ti, y también de nosotros. Que nos enseñe a vivir con tu ausencia, a recordar sin rompernos, a amar tu memoria sin quedarnos atrapados en el dolor. Papá, si estás en las manos de Dios, quiero confiar. Quiero creer que tu descanso es verdadero y que algún día el amor volverá a encontrarse donde ya no exista despedida.
Te imagino en la paz del cielo
Te imagino en la paz del cielo, papá, lejos del dolor, lejos del cansancio, lejos de todo aquello que aquí pudo lastimarte. Te imagino tranquilo, con una luz suave alrededor, mirando nuestras vidas con amor, sin tristeza, sin miedo. A veces esa imagen me ayuda a respirar. Me ayuda a pensar que tu partida no fue solo final, sino descanso. No fue solo ausencia, sino entrada a una paz más grande. Aquí abajo seguimos extrañándote. Seguimos pronunciando tu nombre. Seguimos guardando tus recuerdos como quien guarda una vela encendida. Papá, te imagino en la paz del cielo porque mi corazón necesita esperanza. Necesita creer que el amor no se pierde, que la vida no termina en una despedida, que un día, en algún lugar de Dios, volveremos a abrazarnos.
Hasta que volvamos a encontrarnos
Hasta que volvamos a encontrarnos, papá, seguiré recordándote. Seguiré caminando con tu amor en la memoria, con tus consejos como señales en el camino. No sé cuándo, no sé cómo, no sé en qué forma se encuentran las almas después de la vida. Pero quiero creer que el amor verdadero no queda incompleto para siempre. Quiero creer que Dios guarda lo que nosotros no podemos sostener. Hasta que volvamos a encontrarnos, te honraré en la tierra. Cuidaré lo que amaste. Recordaré lo que enseñaste. Hablaré de ti para que tu nombre siga viviendo. Papá, la fe no borra el dolor, pero le da una ventana. Y por esa ventana miro al cielo y te digo: hasta que volvamos a encontrarnos, descansa en paz.
Poema largo para recordar a papá con esperanza
Tu amor sigue cerca
Tu amor sigue cerca, papá. No como antes, no con tus manos, no con tu voz llenando la casa, pero sigue cerca. Está en las cosas que aprendí de ti. En la fuerza que aparece cuando creo que no puedo más. En la calma que llega cuando recuerdo tus palabras. Está en las historias que contamos de ti. En las fotos. En los gestos familiares. En esa manera en que tu nombre todavía une a quienes te amamos. La muerte cambió la forma de tenerte, pero no cambió lo que significas. Papá, tu amor sigue cerca porque lo verdadero no necesita estar visible para acompañar. A veces basta una memoria, una señal, un silencio lleno de paz, para sentir que no te has ido del todo.
No te veo, pero te siento
No te veo, papá, pero te siento. Te siento en los días donde necesito fuerza. Te siento en los recuerdos que llegan sin avisar. Te siento en la parte de mí que aprendió a resistir mirándote vivir. No te veo, pero hay algo tuyo en mi forma de seguir. En mi manera de levantarme. En mi deseo de cuidar a quienes amo. En la voz interior que me pide no rendirme. A veces quisiera verte más que sentirte. Quisiera tu abrazo real, tu presencia física, tu palabra exacta. Pero he aprendido que algunas presencias cambian de lenguaje. Ya no vienen con pasos, vienen con memoria. Ya no hablan con voz, hablan con señales. Ya no abrazan con brazos, abrazan desde adentro. Papá, no te veo, pero te siento. Y eso, en los días más difíciles, también me salva.
La muerte no apagó tu luz
La muerte no apagó tu luz, papá. Solo la puso en otro lugar. Un lugar que no entiendo, pero que a veces siento cuando tu recuerdo me da calma. Tu luz sigue en lo que enseñaste. En lo que dejaste. En lo que construiste con amor y esfuerzo. Sigue en quienes te nombran. En quienes te extrañan. En quienes aprendieron de ti algo que aún los acompaña. La muerte apagó tu voz en esta tierra, pero no apagó lo que tu vida encendió. Papá, hay luces que no dependen del cuerpo. Hay presencias que no necesitan estar para seguir guiando. Hay amores que atraviesan la noche y todavía alumbran. Tu luz sigue aquí. Y mientras siga, yo sabré que no te perdí del todo.
Cómo elegir un poema largo para un padre fallecido
No todos los poemas largos sirven para el mismo momento. Antes de elegir, piensa dónde lo usarás, quién lo escuchará y qué emoción quieres transmitir.
Si será leído en voz alta
Elige un poema con frases claras, pausas naturales y emoción directa. Para una ceremonia o reunión familiar, evita textos demasiado enredados. Lo importante es que puedas leerlo sin perder el sentido entre las lágrimas.
Si lo usarás como carta privada
Puedes elegir un poema más íntimo, con preguntas, recuerdos y palabras que no necesariamente dirías frente a todos. Una carta privada permite hablarle a papá como si todavía pudiera escucharte.
Si será parte de un homenaje familiar
Conviene usar un poema que hable de legado, familia, enseñanzas y gratitud. Así el texto no se queda solo en el dolor personal, sino que representa a quienes también lo amaron.
Si lo publicarás en redes sociales
Para redes, elige un poema largo pero fácil de leer. Puedes acompañarlo con una foto de papá y una frase breve al inicio. Evita contar detalles demasiado íntimos si no quieres exponer tu duelo públicamente.
Si necesitas algo más breve
Si prefieres un texto más corto y directo, revisa estos poemas cortos para papá fallecido. A veces una dedicatoria breve acompaña mejor que un poema extenso.
Cómo adaptar un poema extenso para que suene personal
Un poema largo se vuelve más fuerte cuando incluye detalles reales. No necesitas cambiarlo todo: basta con añadir una imagen, una frase o un recuerdo que pertenezca a tu padre.
Agrega un recuerdo concreto de tu padre
Puedes mencionar una escena sencilla: su llegada del trabajo, una conversación, una comida familiar, un paseo, una herramienta, una canción o un gesto que lo represente.
Menciona una frase que él decía
Las frases de un padre pueden convertirse en el centro emocional del poema. Si él repetía una expresión, un consejo o una broma familiar, inclúyela para que el texto suene más verdadero.
Incluye una escena familiar real
Si el poema será leído en familia, agrega una escena que todos puedan reconocer. Eso hará que el homenaje no sea genérico, sino profundamente familiar.
Cambia el tono según el uso del poema
Para una carta privada puedes usar un tono más íntimo. Para una ceremonia, conviene un tono respetuoso y claro. Para una publicación, puedes equilibrar emoción y gratitud.
Plantilla para personalizar un poema largo para papá fallecido
Papá, hoy te recuerdo en __________, cuando tú __________ y la casa se llenaba de __________. Me enseñaste __________, me dejaste __________ y todavía siento tu amor cuando __________. Aunque ya no pueda verte, quiero decirte que __________. Tu vida sigue en mí, en nuestra familia, en cada recuerdo donde vuelves a estar cerca. Gracias por __________. Perdón si alguna vez __________. Te amo porque __________ y te recordaré siempre como __________.
Ejemplo de dedicatoria antes de leer el poema
Quiero dedicar estas palabras a mi padre, no solo para despedirlo, sino para agradecer su vida, su amor y todo lo que dejó en nuestra familia.
Ejemplo de cierre para una carta o ceremonia
Descansa en paz, papá. Nosotros seguiremos caminando con tu memoria, honrando tu nombre y cuidando el amor que dejaste en nuestras vidas.
Consejo de Steve el Poeta: un poema largo no debe llenar espacio; debe abrirlo. Dale espacio a la memoria, al silencio y a las palabras que todavía duelen.
Preguntas frecuentes sobre poemas largos para un padre fallecido
Puedes dedicarle un poema que hable de amor, ausencia, gratitud y memoria. Si quieres algo íntimo, elige un poema en forma de carta. Si será para una ceremonia, busca un texto que también represente a la familia.
Empieza con una emoción clara: gratitud, tristeza, despedida, orgullo o nostalgia. Después añade recuerdos reales: una frase de tu papá, una escena familiar, una enseñanza o algo que todavía extrañas.
Para un homenaje, conviene un poema que hable de su vida, su legado, su familia y lo que dejó en quienes lo amaron. Evita un texto demasiado íntimo si lo leerás frente a muchas personas.
Puedes decirle lo que no alcanzaste a expresar: gracias, perdón, te extraño, te amo o sigo recordando tus consejos. Una carta larga permite hablar con calma y dejar que el corazón ordene sus palabras.
Agrega detalles personales: su nombre, un apodo, una costumbre, una frase, un lugar o una escena familiar. Mientras más real sea el recuerdo, más verdadero sonará el poema.
Depende del momento. Un poema largo funciona mejor para cartas, homenajes, ceremonias o publicaciones profundas. Un poema corto sirve mejor para WhatsApp, tarjetas pequeñas, estados o mensajes rápidos.
Por qué un poema largo puede ayudar cuando el dolor necesita espacio
Un poema largo permite decir lo que no cabe en una frase. Cuando perdemos a un padre, a veces necesitamos espacio para agradecer, llorar, recordar, pedir perdón y despedirnos sin apurar el corazón.
Como suelo decir en Mundo Escritores, un poema no tiene que ser perfecto; tiene que sentirse verdadero. Si el texto te ayuda a respirar un poco mejor, ya está cumpliendo su propósito.
Mi recomendación para escribirle a un padre fallecido con verdad
Escribe como si tu padre pudiera escucharte. No intentes sonar elegante si tu corazón quiere hablar sencillo. Dile lo que quedó pendiente, agradece lo que ahora entiendes y deja que cada recuerdo encuentre su lugar.
Cita breve de Steve el Poeta para cerrar el artículo
Un poema largo para un padre fallecido no llena el vacío, pero puede convertirse en un puente para volver a hablarle desde el amor.

Stevenson Jacques originario de Haití, electricista profesional actor de teatro, poeta, escritor, amante del arte, conocido como «Steve el poeta», soy fundador de «Mundo Escritores». Desde hace años, voy publicando en mis redes sociales. También publiqué en varias antologías, una de ellas es; Champurria. Después de tantos años de publicar vagamente, decidí publicar mi primer poemario “flor de tumba” en dos idiomas; en “Kreyòl haitiano” y en español y una novela «Depi Nan Benbo». Próximamente planeo publicar otra novela, y mucho más.
Después de tantos años de publicar vagamente, el poeta decide publicar una novela poética «Depi Nan Benbo» y su primer poemario “Flor De Tumba – Flè Kav” en dos idiomas; en “Kreyòl haitiano” y en español. Un libro de poemas cortos y versos libres.
Próximamente planea publicar una novela, y mucho más.
